<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671</id><updated>2011-07-31T01:14:34.453-07:00</updated><title type='text'>Crónicas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>21</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-3121855788562984418</id><published>2011-05-21T12:51:00.000-07:00</published><updated>2011-05-21T12:51:20.232-07:00</updated><title type='text'>Tiempo de cambios</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Z9Ca7d6wUDo/TdgXI79mV8I/AAAAAAAAAEQ/UNkrBbSI8P4/s1600/Spanishrevolution.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="478" src="http://3.bp.blogspot.com/-Z9Ca7d6wUDo/TdgXI79mV8I/AAAAAAAAAEQ/UNkrBbSI8P4/s640/Spanishrevolution.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-3121855788562984418?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/3121855788562984418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2011/05/tiempo-de-cambios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3121855788562984418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3121855788562984418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2011/05/tiempo-de-cambios.html' title='Tiempo de cambios'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Z9Ca7d6wUDo/TdgXI79mV8I/AAAAAAAAAEQ/UNkrBbSI8P4/s72-c/Spanishrevolution.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-3246371133198721428</id><published>2006-12-22T05:26:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.787-07:00</updated><title type='text'>Una ciudad de provincias (primera parte)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día que nació, su padre lo devolvió a la enfermera, seguro de que se trataba de un error. Tuvieron que venir el doctor y la comadrona para convencerle de que no había error posible, que aquél era su segundo hijo. Únicamente se rindió a la evidencia cuando le demostraron que ninguna otra mujer del pueblo se había puesto de parto aquel día. Entró en la habitación donde se recuperaba su esposa hecho un basilisco.&lt;br /&gt;¿Cómo era posible que aquél ser fuera su hijo? ¿A quién había sacado esa nariz tan larga? ¿Cómo era posible que aquella criatura hubiera nacido con aquél horroroso pelo negro? ¡Hasta parecía que le sobresalían unos pelillos oscuros de las orejas!&lt;br /&gt;No se parecía en nada a su hermano Samuel que, como todos los miembros de su familia tenía los cabellos rizados y los ojos azules. A su madre se le cortó la leche del disgusto y pasó semanas llorando, sin salir de su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vista de que no podía atenderle, contrataron a una niñera que se hiciera cargo de él. Cuando la mujer preguntó por el nombre de la criatura, le respondieron que no tenía nombre alguno, y que le llamara como quisiera con tal de que no se acercara a ellos, ya que su mera presencia era muy dolorosa para su madre. A las pocas semanas de ser contratada, bajó a preguntarle a la señora cómo quería llamar al niño. La señora, que en ese momento estaba ocupada con su labor de costura, le respondió que le daba igual, con tal de no tener que encontrárselo por la casa. Esa fue la última vez que vieron a la mujer o al niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron dos años. Samuel crecía fuerte como un toro, haciendo las delicias de sus padres, y el mal sueño quedó definitivamente olvidado el día que nació Sara. Todos respiraron aliviados cuando el doctor levantó en alto a la recién nacida, de piel blanca y sonrosada y nariz respingona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el que despierta de una pesadilla, los Martínez de Araujo recuperaron la alegre vida que habían dejado aparcada en algún lugar del tiempo. La casa volvió a brillar con su antiguo esplendor y comenzaron a dar sus acostumbradas fiestas mensuales, que les habían valido el respeto y la amistad de cuantos vivían en la comarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en que la pequeña Sara cumplía quince años, murió la vieja criada que vivía en la torre norte. No podía haber elegido un día peor, con todos los preparativos de la fiesta y la casa hirviendo de actividad, así que encargaron al ama de llaves que se ocupara de dar cristiana sepultura a aquella vieja mujer, a la que prácticamente habían olvidado. Nadie se percató de la sombra que se deslizó furtivamente desde la casa para asistir a escondidas al funeral de la anciana, para volver a hurtadillas a la torre norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, a la luz del quinqué en su lóbrega habitación, el chico abrió la carta que su aya le había dejado como único testamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señorita Ángeles Lillo, de la gaceta local, no podía creer lo que estaban leyendo sus ojos. Si no fuera por la minuciosidad con la que se narraba el hecho, habría pensado que aquel mensaje se trataba de una broma, pero tal profusión de detalles la inquietaba, así que decidió consultar con el señor Ramírez.&lt;br /&gt;– Perdone que le moleste, señor director, pero esta mañana he recibido un documento anónimo que afirma que el incendio de anoche en los Almacenes Universal fue provocado.&lt;br /&gt;Don Nicolás Ramírez levantó la vista del documento que estaba corrigiendo. Sin ocultar su irritación, se alisó los pocos pelos que le cubrían la cabeza y se echó hacia atrás haciendo crujir la silla de madera. Miró a la señorita Lillo arqueando las cejas.&lt;br /&gt;– ¿Y...?&lt;br /&gt;– Ya sé que le parecerá extraño, pero me ha llegado un mensaje en el que se detalla cómo y quién provocó el incendio: fue el señor González, el dueño del almacén. Dejó encendida a propósito la cafetera, a la que había conectado un artefacto incendiario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Nicolás volvió a arquear sus cejas. Sacó una gamuza azul de un bolsillo del chaleco y comenzó a limpiar sus anteojos:&lt;br /&gt;– ¿Y..?&lt;br /&gt;– Y esto provocó el incendio. El documento cuenta con pelos y señales que los almacenes acumulaban una deuda muy elevada y por eso decidió pegarles fuego para cobrar el seguro.&lt;br /&gt;– Ya. Evidentemente, señorita Lillo, no dispondrá de prueba alguna de lo que está afirmando. – los ojos grises de don Nicolás se clavaron en las carpetas que la cincuentona apretaba contra su pecho.&lt;br /&gt;– Con el mensaje se adjuntan copias de los libros de contabilidad de los Almacenes Universal, los planos del artefacto e incluso una factura de una ferretería de la capital a nombre del señor González, en la que figuran ciertos elementos que salen en el plano. Yo no entiendo mucho de estas cosas, por eso quisiera que usted lo estudiara. – concluyó entregándole los papeles y alisándose el vestido negro con gesto rancio.&lt;br /&gt;Tras estudiar con rigor los datos, hasta el escéptico señor Ramírez tuvo que rendirse ante la evidencia y la noticia salió en portada de la edición del día siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿PUDO SER PROVOCADO EL INCENDIO DE LOS ALMACENES UNIVERSAL?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se montó un gran revuelo a cuenta de la noticia y el señor González terminó detenido, a la espera de que se aclarasen las cosas. El sobre en el que se recibió el mensaje y todos los documentos que iban incluidos en él fueron requisados por la policía y puestos en manos de los expertos, pero nadie supo dar con el anónimo remitente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había pasado ni una semana, cuando la señorita Lillo volvió a recibir otro mensaje. En éste se contaba, con pelos y señales, la reunión que había mantenido el señor Saavedra, alcalde de la ciudad, con un tal Carlo Manzini, un mafioso buscado por la justicia. En la transcripción que acompañaba al mensaje, quedaba meridianamente claro cómo el señor Saavedra prometía ciertas concesiones de terreno al gángster, a cambio de cuantiosos fondos para respaldar próxima su campaña electoral. El sobre incluía una cinta magnetofónica, pero como la gaceta no disponía de aquel novedoso aparato, el señor Ramírez se la llevó para escucharla en casa del doctor Vázquez, único miembro de la comunidad que poseía uno.&lt;br /&gt;Una vez más, la noticia fue portada en La Gaceta y los expertos de la policía volvieron a requisar todo el material a la señorita Lillo, a la sazón algo molesta por la creciente notoriedad que aquellos artículos le deparaban, rompiendo el confortable anonimato que siempre le había protegido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el episodio de los almacenes se había visto acosada por un par de reporteros de la capital, que habían tenido el mal gusto de irrumpir en su casa a la hora de la partida de cinquillo. Ni que decir tiene que las cotorras de sus vecinas no habían perdido comba del asunto. ¡Con lo que le había costado que su nombre no figurara en ninguno de los artículos del periódico! Ahora era la comidilla del barrio. Había hasta quien insinuaba que mantenía una doble vida y, detrás de aquella tímida solterona de grandes gafas, falda hasta el tobillo y zapato sin tacón, se escondía una especie de Matahari, acostumbrada a relacionarse con el mundo del hampa y a frecuentar los ambientes más sórdidos de los barrios bajos. Aquella misma mañana, dos vecinas cuchicheaban que alguien la había seguido de noche hasta un local del puerto y que iba vestida como una fulana, oculta tras una peluca rubia y grandes pestañas postizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esta razón, cuando dos semanas después la señorita Lillo recibió el tercer mensaje, decidió ignorarlo. Esta vez se trataba de un lío de faldas. El mensaje contaba cómo la señora Martínez de Araujo, esposa del mayor hacendado local, había tenido años atrás un hijo ilegítimo, fruto de la aventura que había mantenido durante meses con el chofer de color que había servido a la familia durante años y que un día desapareció sin dejar rastro. Al parecer, el inoportuno vástago había sido encerrado en la mansión familiar y nadie le había visto jamás. Al mensaje le acompañaba una partida de nacimiento, redactada por el puño y letra del doctor Vázquez que al parecer había sido depositada en secreto en el Registro, en la capital de la provincia.&lt;br /&gt;El escándalo habría sido sonado, pero esta vez la señorita Lillo decidió no avisar al señor Ramírez. Quemó el mensaje en la estufa y se olvidó del asunto. Dos días más tarde volvió a recibirlo y la señorita lo arrojó otra vez a las llamas. Durante cinco días se repitió la situación. Al llegar por la mañana a la oficina del periódico, el mismo mensaje esperaba en su buzón a que ella lo destruyera. Pero al sexto día no recibió nada. Satisfecha, pensó que su anónimo confidente se habría aburrido de insistir. Preparó una taza de café y se sentó en su escritorio, dispuesta a ordenar unos borradores atrasados. Entonces escuchó aquella voz detrás suya:&lt;br /&gt;– Señorita Angelines, veo que mis noticias ya no son de su interés.&lt;br /&gt;La señorita Lillo se levantó como accionada por un resorte. No había visto a nadie al entrar en el pequeño despacho. Se apoyó sobre la mesa sin volverse y, con una voz temblorosa que distaba mucho de aparentar la seguridad que pretendían sus palabras, inquirió:&lt;br /&gt;– ¿Quién es usted? ¿Cómo se atreve a entrar en mi despacho?&lt;br /&gt;Pero, sin cambiar el tono de voz, el desconocido continuó hablando desde su espalda:&lt;br /&gt;– Señorita Angelines: hace años que la conozco. No crea que la he elegido a usted al azar para hacerla mi confidente. Pensaba que era usted una persona recta, una buena cristiana, amante de la verdad y la justicia. No esperaba de usted un comportamiento tan irresponsable. ¿Acaso tiene miedo al señor Vargas?&lt;br /&gt;Despacio, la señorita Lillo fue volviéndose hacia su interlocutor. El espacio entre su silla y la estantería que ocupaba la pared trasera era muy pequeño. El intruso tenía que estar a pocos centímetros de su espalda, quizás armado. Sentía su aliento en su nuca mientras hablaba. Cuando terminó de volverse, allí no había nadie. La voz surgió de nuevo a sus espaldas, esta vez desde el pequeño diván que había frente al escritorio:&lt;br /&gt;– Piense usted en el daño que han producido esas personas sin piedad a un pobre chiquillo inocente. ¿No cree usted que su pecado debe ser purgado?&lt;br /&gt;La mujer observó boquiabierta el diván vacío, desde el que emanaban las palabras, como flotando en el aire.&lt;br /&gt;– ¿Do...dónde está usted? – tartamudeó agitada, echando rápoidos vistazos a diestro y siniestro.&lt;br /&gt;– Estoy delante de usted, señorita Angelines. Justamente frente a usted. ¡Pfiuuu!&lt;br /&gt;Una bocanada de aire movió sus cabellos, dejando un olor inconfundible a café y a tabaco. La señorita Lillo abrió mucho los ojos, trastabilló como pudo hasta la silla y cayó desmayada allí mismo.&lt;br /&gt;Cuando volvió en sí, en su bandeja había otro sobre abultado. Allí estaba de nuevo el mensaje con la historia del bastardo de los Vargas. Aún desorientada por el suceso, escondió el sobre y se marchó directamente a casa.&lt;br /&gt;Nada más llegar se puso el camisón, se preparó un té caliente y se acostó en la cama. La luz entraba a raudales por las ventanas, no tenía esperanzas de dormir, pero aquel era el lugar donde se encontraba más segura en el mundo, e instintivamente había buscado su refugio. Bebió el té a sorbitos, intentando tranquilizarse. Al cabo de un rato, un reconfortante sopor se apoderó de ella y cerró los ojos.&lt;br /&gt;Despertó al poco rato, a juzgar por la luz que entraba por la ventana,. Comenzaba a convencerse de que lo ocurrido había sido una especie de mal sueño, cuando sufrió un nuevo sobresalto.&lt;br /&gt;– No intente huir de mí, señorita Angelines. Como ve, es totalmente imposible.&lt;br /&gt;La señorita Lillo subió instintivamente el embozo hasta su barbilla. La voz del desconocido provenía de la banqueta del tocador, aunque allí no había nadie.&lt;br /&gt;– ¿Quién es usted?¿Por qué no puedo verle?&lt;br /&gt;– Cada cosa a su tiempo, mi querida profesora – hacía mucho tiempo que nadie la llamaba así. Más de quince años, desde que dejara su puesto de maestra en la escuela local – Dígame: ¿Por qué razón se empeña en esconder la historia de los Vargas?¿Acaso tiene usted algo que ver con ella?&lt;br /&gt;Finalmente, se atrevió a hablar.&lt;br /&gt;– No, yo no tengo nada que ver con esa historia, si es que es verdad.&lt;br /&gt;– Hasta ahora, todas las que le he confiado han resultado ciertas, ¿verdad?. Entonces, ¿Por qué razón se niega a publicar ésta?&lt;br /&gt;– No quiero publicarla porque estoy harta de ser el centro de atención del pueblo.&lt;br /&gt;– ¿No le importa, por lo tanto, que se haga justicia y la verdad salga a la luz?&lt;br /&gt;La señorita Lillo dudó un momento.&lt;br /&gt;– Me importa, pero no a costa de mi intimidad. Ha de saber usted que esta ciudad es muy provinciana y, una vez que las malas lenguas han hecho presa en una, no hay quien se quite de encima el sambenito.&lt;br /&gt;– Conozco de sobra las virtudes que adornan a nuestros queridos conciudadanos, créame, y comprendo sus reservas, mi querida señorita. No obstante, no tengo más remedio que insistir.&lt;br /&gt;– Pero, ¿por qué no va a contarle sus historias a otra persona, al director Ramírez, por ejemplo?&lt;br /&gt;– Porque usted, estimada señorita Angelines, es la única persona del pueblo en la que confío. Ya le he dicho que conozco bien a cada individuo de nuestra pequeña localidad. Mejor de lo que quisieran esa pandilla de miserables. – agregó bajando la voz con cierto tono rencoroso – Pero usted es diferente. Como al resto, llevo tiempo observándola y le aseguro que es usted la única persona que conozco que no tiene trapos sucios que esconder.&lt;br /&gt;– Me niego a creer lo que me dice, señor... ¿Cómo debo llamarle?&lt;br /&gt;– Puede llamarme Chico. Es el único nombre por el que alguien me ha llamado alguna vez... – ¿Había notado una nota de melancolía en su voz?&lt;br /&gt;– Bueno, señor.. Chico, no quisiera decepcionarle, pero insisto en que desearía quedar fuera de este asunto.&lt;br /&gt;– ¿Tiene miedo a lo que pueden decir de usted sus vecinas? Sí, yo también he escuchado a la señora De la Fuente decir que se disfrazaba usted por las noches para acercarse a un tugurio del puerto. Lo que usted no sabrá, mi inocente señorita, es que ella sí lo hace. Lo hace todas las semanas desde hace varios años. Y no lo hace para obtener confidencias, precisamente. ¿Le escandaliza?&lt;br /&gt;– No... no lo sé, mejor dicho. – se negaba a imaginar a la viuda vestida de esa guisa, y dejando a hurtadillas el hogar para mezclarse en tales ambientes.&lt;br /&gt;– Pues, si lo desea, podríamos comprobarlo. Esta misma noche, si no me equivoco, irá a visitar a su amante, un individuo de costumbres licenciosas que acostumbra a parar por la taberna “El Fanal”, cerca del puerto. Espéreme preparada a las once de la noche, y se lo mostraré.&lt;br /&gt;– No, yo no quiero espiar a mi vecina, ni acercarme a ese horrible lugar. ¿Quién se ha creído que soy? – protestó la señorita Lillo, cuya integridad se sentía, de una extraña manera mancillada.&lt;br /&gt;– No obstante, aún si no desea comprobarlo, comprenderá que una sola palabra sobre el tema, dejada caer al oído de su vecina acabaría para siempre con las calumnias que está vertiendo sobre usted, ¿no cree?.&lt;br /&gt;– Ya. Pero, ¿qué gano yo con ello? Simplemente, con no continuar esparciendo por ahí sus confidencias, el tema quedaría olvidado en poco tiempo...&lt;br /&gt;– ¿Le parece poco hacer justicia con un pobre muchacho, encerrado durante años por unos padres despiadados?&lt;br /&gt;La señorita Lillo quedó pensativa un rato, antes de emitir su siguiente respuesta:&lt;br /&gt;– De acuerdo. Si es tan importante para usted este tema, acepto publicarlo, pero con dos condiciones: la primera, que esta será la última vez que se sirva de mí para sus extrañas venganzas. La segunda, quiero comprobar personalmente la veracidad de lo que está diciendo. Nada de cintas magneto-como-se-llamen. Quiero pruebas tangibles.&lt;br /&gt;– Las tendrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-3246371133198721428?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/3246371133198721428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/12/una-ciudad-de-provincias-primera-parte.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3246371133198721428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3246371133198721428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/12/una-ciudad-de-provincias-primera-parte.html' title='Una ciudad de provincias (primera parte)'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-5463621928173554796</id><published>2006-11-24T10:51:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.801-07:00</updated><title type='text'>El telegrama</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2989/1442/1600/250742/telegrama.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2989/1442/320/672944/telegrama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridísima mamá -&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Hijo perdido en las rebajas pide ayuda a señorita blusa a rayas falda y pañuelo a juego-&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;STOP&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;-Señorita ocupada abandona hijo a su suerte entre montoneras de retales-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Señor traje y pañuelo en bolsillo chaqueta agarra a niño llama bribón que haces aquí-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Hijo asustado corre en círculos llueven blusas de colores-&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;STOP&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;-Señor con uniforme empuja insistente hacia salida-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Tu móvil apagado-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Sentado en bordillo de calle oscura-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-coche no está-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-lloro desconsolado-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Mocos-&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;STOP&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;-Miedo-&lt;strong&gt;END&lt;/strong&gt;-&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-5463621928173554796?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/5463621928173554796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/11/el-telegrama.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/5463621928173554796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/5463621928173554796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/11/el-telegrama.html' title='El telegrama'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-5355953359628659093</id><published>2006-05-04T03:04:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.810-07:00</updated><title type='text'>Hada del bosque</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/hada.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/hada.jpg" border="0" alt="(http://www.arrakis.es/~nerea/plantas/hada.jpg)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venías precedida por la bruma, envuelta en un manto de vapor. Anunciada por la música de gaitas y timbales. Mis hojas se estremecieron al sentir que te acercabas. Al fin, emergiste de la niebla. Vestías un corpiño de hojas de castaño y una falda de alas de libélula. Volviste hacia mí tus ojos, azules como el agua del manantial. Avanzaste un paso más. Un rayo de sol iluminó la mies de tu pelo, tocado con una diadema de mariposas. Apoyaste tu brazo en mi tronco con la elegancia de una bailarina para subir la cinta de junco de tu sandalia. Percibí tu aliento de menta; aspiré tu perfume de jazmín; sentí el roce delicioso de tu blusa de pétalos de rosa. Sonreíste al notar cómo temblaba y seguiste tu camino junto a tu séquito de adoradores: músicos y bailarines, saltimbanquis y malabaristas, duendes y  pastores, ninfas del bosque, aves de plumaje multicolor y - desde ese mismo momento - un joven sauce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/hada%20en%20un%20rio%28esfera%29.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/hada%20en%20un%20rio%28esfera%29.gif" border="0" alt="(http://hometown.aol.com/moralesedvin)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-5355953359628659093?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/5355953359628659093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/05/hada-del-bosque.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/5355953359628659093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/5355953359628659093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/05/hada-del-bosque.html' title='Hada del bosque'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-5757309202359323356</id><published>2006-04-18T06:17:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.821-07:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/freefull.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/400/freefull.jpg" alt="Free Fallen (http://www.art.net/Studios/Visual/Abasolo/2e.htm)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Soñé que corríamos de la mano entre el trigo verde. Tu sombrero colgando de una cinta, tu cabello multiplicando los rayos de sol.&lt;br /&gt;Nuestras manos se separaron un poco. Sentimos que una brisa refrescante se colaba entre nuestros dedos. Dejamos que las manos se deslizaran permitiéndole recorrer nuestra piel. Nos separamos un poco más para que besara nuestras palmas. Otro poquito y su frescura se enredaba entre nuestros dedos haciendo remolinos. El roce se volvió más sutil: un puente cálido entre dos continentes, un contacto ligero más allá de toda materia.&lt;br /&gt;Tan sólo vacilé un segundo. Manoteé unos instantes buscando tu mano. Mis dedos sin plumas no se sustentaron en el aire.&lt;br /&gt;La tormenta rompió bruscamente. Una tromba de agua empapó nuestra felicidad; su ceniza enlutó mis trigales; su noche tomó tu cielo azul. Caí trazando una lenta espiral hacia el pozo de la realidad. Nunca más tu cabello al viento, multiplicando los rayos de sol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-5757309202359323356?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/5757309202359323356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/04/despertar.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/5757309202359323356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/5757309202359323356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/04/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-7703626400515750757</id><published>2006-03-31T04:55:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.843-07:00</updated><title type='text'>Halima</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/mezquita%20azul.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/mezquita%20azul.jpg" alt="Estambul: la Mezquita Azul" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las seis de la mañana. Amanece sobre la ciudad de las cúpulas doradas y Halima escucha el canto del muecín llamando a la oración. Se levanta angustiada y extiende la esterilla a toda prisa, inclinándose hacia la Meca.&lt;br /&gt;Terminada la oración, Halima se lanza hacia el baño y se viste rápidamente. Mientras cruza los pasillos amparada en las sombras, va recogiendo su pelo en una trenza. Cuando llega a la escalera que desciende a las cocinas, sus manos aún trabajan ágiles bajo el velo. El sonido familiar de los calderos entrechocando precede a Fátima, que la recibe con una mirada de reproche.&lt;br /&gt;– Te has vuelto a dormir –recrimina mientras vuelca un viejo caldero de bronce sobre la pila – vas a tener que dejar de soñar despierta, o un día de estos será Aisa la que te sorprenda y entonces nadie podrá librarte de los azotes – sus duras palabras no consiguen ocultar una mirada cómplice y bondadosa.&lt;br /&gt;– Lo siento – susurra la muchacha. Halima se levanta el velo dejando al descubierto un rostro de piel morena, presidido por unos grandes ojos negros. Por su aspecto se diría que no ha alcanzado aún la madurez. Lleva el pelo oscuro recogido en una trenza ancha y sus ojos avellanados chispean vivaces. Sumerge con sus manos encallecidas un grupo de cucharones en el agua hirviente del pilón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras frota con el estropajo de esparto, los pensamientos de la muchacha vuelan lejos, cruzan la celosía que oculta la ventana y ascienden como un pájaro sobre las populosas calles de Estambul. Sobrevuelan raudos el laberinto del zoco y pasan sobre la verja labrada del Hotel Continental, adentrándose en el mismo jardín que visitara una mañana meses atrás. Transformada en pajarillo, Halima se ve revoloteando entre los cipreses, aspirando el aroma de las praderas de césped recién cortado, donde los extranjeros juegan con sus palos. En su imaginación, se posa sobre la rama de un sauce, disfrutando del frescor de la mañana. Allí están: el hombre joven y el anciano, acompañados por un asistente, que espera a la sombra. Ambos visten al estilo europeo, y el anciano se apoya en una extraña silla de bastón. El joven toma uno de los palos por su base. Lo extrae de la funda con gesto decidido y se prepara, realizando un complicado ritual, para lanzar la bola. Tras unos momentos de preparación, levanta el bastón sobre su cabeza y lo lanza hacia abajo con fuerza, describiendo una graciosa curva mientras gira su cuerpo con elegancia. A Halima apenas le da tiempo a ver cómo la pequeña pelota sale disparada hacia el cielo, describiendo una curva increíblemente alta, para aterrizar entre los tilos al otro lado del jardín, cerca del banderín amarillo. El pajarillo alza el vuelo adelantando a la pareja, que cruza la pradera precedida por el asistente gordo, vestido con el uniforme del hotel, que carga sudoroso con la bolsa de los palos. Caminan en dirección a la bolita, que se ha alojado entre las raíces de uno de los árboles. Allí se ve a sí misma, tomando la bola con sus manos como aquella mañana, mirando extrañada en todas las direcciones hasta descubrir al criado que se acerca a grandes zancadas hacia ella. Se ve bajándose el velo con pudor y al asistente gordo gesticulando desde lejos. Siente su propia perplejidad, paralizada con la pelota blanca en la mano, y ve al criado blandir el bastón sobre su cabeza. Nota cómo sus hombros se encogen, preparándose para recibir el golpe que no ha de llegar, porque una mano rápida y firme sujeta el brazo del energúmeno. Desde su rama, el pajarillo observa el guante de rejilla, la camisa blanca remangada hasta la mitad del brazo, el chaleco de lana y, por fin, aquél rostro. Su rostro. Esa mezcla de tez blanca y morena, el bigote negro y recortado, los rizos oscuros que sobresalen bajo la gorra de pana y aquellos ojos grises, metálicos, que parecen querer traspasar al criado que se encoge por momentos. Nota la mano del extranjero tomar la suya con delicadeza, siente sus ojos escrutando a través del velo con curiosidad en busca de los suyos y oye de nuevo aquellas palabras que no comprende, pero que suenan en sus oídos como una música celestial, suave y acompasada. Por ultimo, el pajarillo ve a Halima correr turbada hacia la espesura. Él la llama, diciéndole algo en su extraño lenguaje, pero ella ya no le escucha. Ha atravesado el bosquecillo de tilos y cruza corriendo hacia la puerta de servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/estambul.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/estambul.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¡Halima! ¿Otra vez soñando? – la voz de Fátima saca a la joven de su ensoñación. – llevas ya un buen rato con la misma espumadera. Termina ya, que tenemos que preparar el almuerzo de los señores. Aisa me ha dicho que este mediodía vendrán unos invitados muy importantes, así que aligera que no vamos a llegar a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un par de horas, las dos cocineras se afanan entre nubes de harina. Amasan y rellenan, espolvorean canela y azúcar, rayan cidra y calabazas, cuecen pasta y hornean pasteles. Halima sigue atenta las órdenes de Fátima. La repostería es su actividad favorita. Se encuentra a sus anchas manipulando almendras y especias entre hojaldres y almíbares. Están terminando cuando aparece por la puerta Abdallah, con cara de malas noticias. Aisa ha sufrido un accidente y la acaban de llevar al hospital. Estaba limpiando uno de los cuadros cuando ha perdido pie y ha caído rodando escaleras abajo, lastimándose un tobillo y la muñeca. Desde que sus padres la confiaran a su cuidado siendo una niña, Aisa nunca se había mostrado cariñosa, pero tampoco le había escatimado una paga o una hora libre que le correspondiera y Halima no puede dejar de apenarse por la mujer. Pasado un buen rato, la traen entre dos criados, con una pierna escayolada y el brazo en cabestrillo. Viene protestando, para variar, y nada más llegar a la casa manda buscar un bastón. Mientras espera apoyada en la balaustrada de granito, hace venir a Halima, que se presenta ante ella temblando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–  Halima, esta mañana el príncipe da un importante almuerzo en el pabellón del jardín. Como ves, yo no podré servirlo, así que quiero que subas inmediatamente a tu habitación y te asees como es debido – y mirándola de arriba abajo – No me había fijado en cuánto has crecido últimamente. Dile a Fátima que te lleve uno de mis uniformes. Cuando estés vestida, ven a verme y te daré más instrucciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha sube las escaleras más asustada que contenta. Se baña con esmero, se perfuma el pelo y vuelve a recogerlo en una trenza. Fátima aparece muy excitada, con un sayón negro que, aunque le queda más ceñido que a la huesuda ama, le cae razonablemente bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–  Ten mucho cuidado de no dejar caer ninguna gota cuando sirvas el té. Acuérdate de lo que te he enseñado. Los invitados del príncipe serán sin duda personas muy influyentes y de alta cuna. Cuando termines de servir los pasteles, sepárate hasta la pared y espera allí por si los comensales necesitan algo. Y, sobre todo, –  recalca con énfasis – sobre todo, no mires a los señores ni a los invitados a los ojos. Baja la vista mientras les atiendas y mantenla en el suelo cuando no tengas nada que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/ISTANBUL1.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/ISTANBUL1.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando baja a la cocina, Aisa le repite más o menos las mismas palabras mientras da  vueltas alrededor suyo apoyada en un bastón, estirando los pliegues de la túnica bajo el cinturón dorado; mueve su cabeza canosa al revisar las manos de la joven, pero la que le queda sana a ella le tiembla al asegurar el alfiler que sujeta el velo. A todo esto, los invitados ya han llegado y Abdallah se asoma para informar de que ya han pasado al jardín. Es hora de servir el almuerzo. Suben las tres hasta el salón y Abdallah se hace cargo del carrito de los dulces. Fátima le pone en las manos la bandeja con el juego de té. Las manos le tiemblan ligeramente, pero Halima se sobrepone y, cruzando la puerta, se dirige hacia el cenador con paso decidido, dejando tras de sí una estela de olor a té y menta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La brillante luz de la mañana ilumina el parterre de rosas, que inundan con su aroma todo el jardín. Halima avanza despacio por el camino. El canto del ruiseñor cesa cuando la grava comienza a crujir bajo sus pies. Hacia la mitad del recorrido, la muchacha se vuelve buscando con la mirada a Fátima, pero junto a la puerta solamente ve a Abdallah, esperando junto al carrito de los dulces. El templete está en el centro del jardín, rodeado de setos de aligustre que le proporciona un agradable frescor. Mientras Halima recorre el laberinto, no puede evitar oír la conversación que se desarrolla en el centro. Uno de los invitados se dirige al príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Como puedes ver, amigo mío, mi nieto es tan impulsivo como testarudo. Hace dos meses que intento en vano disuadirle de su loca idea. ¡Abandonarlo todo para irse al Amazonas!&lt;br /&gt;– Ya sabes – la voz del señor sonaba afectuosa – cómo son los jóvenes de hoy en día. Se creen que lo saben todo.&lt;br /&gt;– Sí, gracias a la educación que nosotros – el otro hombre recalcó la última palabra – les hemos proporcionado. No digo que no sea deseable que reciban una buena educación y una formación sólida, me refiero a la multitud de ideas descabelladas que corren por Europa, especialmente entre los jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, aparece tras una esquina la princesa acompañada de una dama europea. Ambas conversan amigablemente, tomadas del brazo. Lleva levantado el velo, mostrando su rostro ovalado de tez limpia y ojos rasgados, sobre cuya frente brilla una rica diadema de oro. La otra mujer, mucho mayor que la princesa, viste traje de chaqueta de color gris claro, con una falda larga y botas de piel. Recoge su pelo rubio en un moño y oculta su cuello lleno de arrugas con un collar de perlas. Al reparar en Halima, la princesa se adelanta hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Halima, ¿cómo se encuentra Aisa? – y, antes de que la muchacha pueda responder, añade – bueno, dile que luego pasaré a verla. Entre tanto, sirve el té en el cenador y avisa a Abdallah. Me apetecen unos pasteles. ¿Y a ti? – prosigue tomando del brazo a su acompañante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha asiente sin abrir los labios y continúa su camino. Entre los setos ya se puede entrever el interior del pabellón, donde el príncipe y otros dos hombres más conversan recostados en butacas de mimbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Los jóvenes siempre han sido eso, amigo. Alocados e inconscientes. ¿Acaso no recuerdas cuando nosotros estudiábamos? De no haber sido por aquél miserable de Hitler y su maldita guerra, aún estaríamos disfrutando de las delicias de Conrad Strasse. ¡Ah, Berlín! – añade tras una pausa – qué tiempos aquellos.&lt;br /&gt;– Ya, pero estos días pasados, en la Sorbona... – el hombre se interrumpe al oír a Halima, que aparece en ese momento en los peldaños que conducen al cenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Cenador.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Cenador.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El príncipe se vuelve también, indicándole con un ademán que se acerque. Viste un sencillo traje occidental de lino, corbata granate con una perla en el centro y un pañuelo a juego. Su vestimenta europea no le resta elegancia, con su cabello fuerte y ondulado, sus grandes ojos verdes y su barba primorosamente recortada. Halima avanza hacia el centro de la estancia. Junto al príncipe se sienta un hombre mayor, vestido con un traje oscuro y corbata blanca, que resalta sobre la camisa azul. Su olor a colonia acapara todo el ambiente, tapando el aroma de las rosas y la lavanda. La muchacha descubre al tercer invitado al extender los brazos para depositar el juego de té sobre la mesita de mármol. La bandeja sufre un movimiento brusco, la tetera se bambolea vacilante a punto de caer y las tazas resuenan sobre los platillos, pero Halima no oye nada. Durante el interminable segundo en que sus ojos permanecen clavados en los de él, no escucha nada, no ve nada, no siente nada, excepto aquellos ojos que buscan los suyos bajo el velo y que ahora bajan hacia la tetera. Halima intenta enderezar a duras penas la bandeja, pero una de las tazas resbala y la muchacha observa impotente su caída, sin otra posibilidad que dejar que se estrelle contra el suelo de mármol y se rompa en mil pedazos.  En el último instante, cuando Halima entrecierra los ojos esperando el estallido de la porcelana, una mano la coge al vuelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El príncipe y el hombre mayor no parecen haberse percatado del incidente, y el muchacho deja la taza sobre la mesita de mármol. Las manos de Halima tiemblan incontroladamente mientras va colocando los servicios, y el corazón le salta en el pecho como si quisiera salir de aquella jaula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Ya sé quién eres. – la voz del joven hablándole en su propio idioma le produce un sobresalto mayor – eres la muchacha del campo de golf, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pudiera ver su rostro a través del velo, se daría cuenta de que Halima ha enrojecido hasta la raíz del pelo. Pero, desde fuera, solamente delatan su estado de ánimo el ritmo agitado de su respiración y un evidente temblor de manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quince días después, unos golpes en la puerta de su camarote despiertan a Sir James Dawson III en plena siesta. Desde que embarcaron en Estambul, la travesía está siendo terriblemente aburrida y el joven abre la puerta sorprendido. Un asistente uniformado le ruega que le acompañe a las dependencias de proa, donde le espera el capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Siento tener que molestarle, Sir James. – el capitán se muestra un poco dubitativo y baja la voz con discreción – El tema es un poco delicado. Hace una hora hemos encontrado escondida en la bodega a una muchacha que viajaba como polizón dentro de uno de sus baúles. La muchacha se niega a abrir la boca, así que me pregunto si no podría usted ayudarnos a desentrañar este misterio.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Orient-Queen-Cruise-Ship.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Orient-Queen-Cruise-Ship.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-7703626400515750757?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/7703626400515750757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/03/halima.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/7703626400515750757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/7703626400515750757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/03/halima.html' title='Halima'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-8686895586414305513</id><published>2006-03-22T02:43:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.856-07:00</updated><title type='text'>En la parada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/bus-stop-ad-750.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/bus-stop-ad-750.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joder qué frío hace en la parada Barrio del Pilar Estación de Chamartín espero que no tarde parece mentira con lo bueno que hacía ayer cielo azul y nubes blancas y el jersey verde para lavar decir a Cecilia que lo planche mañana ¿no ves que es tu móvil, capullo? Eso apártate un poco corbata y zapatos bombilla que sí que tienes que enviar el informe a las once que no que no olvidarás incluir las tasas la marquesina está rota Halcón Viajes Big Ben 300€ ya me gustaría ir a Londres cisnes cielo encapotado y puré de lentejas oooh es preciosa y qué ajustados ya van cinco minutos y el autobús que nada esfera rayada qué buen regalo no debí cambiar la correa el metal pellizca ¿seguro que no da cancer? sí guapa ponte justo aquí delante Cecilia sí que se pone tangas molones no mirarla cuando plancha Ana nunca se pone nada así odio esa bata de flores qué cachondos cruz y raya aymipaapa aymipaapa y lleva sujetador de encaje no prohibido joder mira para otro lado qué pesado otra vez manda politono al 5577 tan listillo que pareces con tu traje Emidio Tucci y ahora sí cariño no cariño ya verás como se te olvide preguntar en el ayuntamiento tanto traje y tanta leche y yo a llamar a cajamadrid cabrones que se metan la Visa por el culo ¿Qué me miras? joder que ojazos seguro que nada ¡qué me va a mirar a mí! Zapato sucio y cascaras de pipas en el suelo no tengo otra cosa que hacer que llamar a cajamadrid llamar a cajamadrid llamar a cajamadrid por dios que no se me olvide ya era hora el autobús no joder no es el mío voy a llegar tarde  Manolo café lo siento y serrín rojo y negro con puntilla no mires ¡cuidado te va a ver! qué vergüenza y podían barrer el suelo odio las cáscaras de pipas pobre hámster tieso como un muñeco de palo si me muero que me quemen sí son negros y preciosos qué grandes claro lo sabe por eso se los pinta así me va a ver me va a ver pero ella miró antes para variar voy a hacer el ridículo ya me he manchado el zapato pipas cáscaras hamster pantalón negro piernas largas y vaya ojos uñas moradas cómo tienen que arañar cosquillas barriga Ana pechos blancos pelo enredado ojos vueltos así te gusta así por fin Barrio del Pilar Estación de Chamartín rojo sucio de humo gris y diez minutos tarde bueno pasa tú joder que culo sube delante otro escalón agua menta limón y el pelo en cascada por la espalda cintura tatuaje prohibido el paso curva peligrosa Eau d’Lancôme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-8686895586414305513?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/8686895586414305513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/03/en-la-parada.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8686895586414305513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8686895586414305513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/03/en-la-parada.html' title='En la parada'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-4600820158617982424</id><published>2006-03-12T02:33:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.864-07:00</updated><title type='text'>Benito el pocero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/camioncuba%28www.desatascosgalbac%29.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/camioncuba%28www.desatascosgalbac%29.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su más tierna infancia, la mayor pasión de Benito era hurgarse en la nariz. Como su madre le reprendía, Benito acostumbraba a esconderse en el desván y allí pasaba las horas dedicado a sus prospecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo que abandonar pronto la escuela, donde su incomprendida afición le valió el sobrenombre de 'El Minero'. Pero eso no fue un problema, porque de mayor quería ser pocero. Benito pasaba las horas junto a la manguera de la cisterna, apretando el botón rojo con una mano y dedicado a su deporte favorito con la otra. Terminado el trabajo, conducía su camión por la ruta que tenía más semáforos, en los que se dedicaba a su obsesión con afán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que se estropearon las barreras del paso a nivel de Entrevías, Benito comenzó a hurgarse como de costumbre. Como las barreras no levantaban, él siguió y siguió. Al principio fue un dedo. Luego, la mano entera. A los cinco minutos, entraba el brazo hasta el codo y así hasta que todo él se dió la vuelta como un calcetín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando repararon la avería, los indignados conductores no acertaban a comprender cómo alguien había abandonado aquel camión en marcha, dejando un mono azul sobre el asiento y unas botas junto a los pedales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/pozo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/pozo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-4600820158617982424?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/4600820158617982424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/03/benito-el-pocero.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/4600820158617982424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/4600820158617982424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/03/benito-el-pocero.html' title='Benito el pocero'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-8445697247394745196</id><published>2006-02-15T08:20:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.871-07:00</updated><title type='text'>El último tren</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Namibia_Erongo_Stingbank_Desert-Express_1.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Namibia_Erongo_Stingbank_Desert-Express_1.jpg" alt="(Namibia Desert Express)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó hace un mes, durante mis últimas vacaciones en Egipto.&lt;br /&gt;Paseando por el zoco de El Cairo, encontré a la venta un maletín blindado, de esos que se usan para guardar las cámaras fotográficas. Tenía buen aspecto y se me ocurrió que me vendría bien, en vista del violento traqueteo al que se había visto sometido mi equipo en los últimos desplazamientos. Tras un breve regateo, conseguí la pieza a un precio más que razonable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el hotel decidí limpiarlo a fondo, ya que estaba lleno de arena y ésta es fatal para los objetivos. Al desmontarlo, bajo una plancha de gomaespuma, apareció una carta manuscrita. Imagino que si no hubiera estado escrita en castellano habría acabado en la papelera, pero al estar en mi lengua no pude evitar que mis ojos se deslizaran por las primeras líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba escrita pulcramente, sin faltas de ortografía. La letra era pequeña, de caligrafía cuidada y trazos elegantes, algo acostados hacia atrás. La regularidad de sus líneas simétricas y limpias se había roto en un par de ocasiones, como si el papel cuadriculado se hubiera movido bruscamente mientras escribían.&lt;br /&gt;Alguien se había dedicado a quitar pacientemente los restos de papel que deja el alambre después de arrancar la hoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/CartaManuscrita.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/CartaManuscrita.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"No creo en las casualidades. No creo que este desierto en el que acabaré mis días se haya cruzado en mi camino por casualidad. No creo que el destino estropease mi avioneta y me salvara del accidente, para luego dejarme abandonado a miles de kilómetros de cualquier parte, con la única compañía de mi cuaderno, mi bolígrafo y mis recuerdos. No creo que este cofrecillo gris que hace un rato guardaba mi cámara espere mis últimas notas porque sí, ni creo que los que lo encuentren algún día lo hagan por casualidad. Y tampoco pienso que sea por azar que, en este momento final, me acuerde precisamente de ti: una imagen fugaz en mi memoria, sin nombre, casi sin rasgos, apenas una sensación que me cuesta fijar, gastada de tanto y tanto rememorarla. Quizás porque me niego a creer que el azar hiciera que aquella lejana mañana ambos perdiéramos el mismo tren, atrapados en esa pequeña estación de provincias; que decidieras matar el tiempo en la mesa de billar; que mis ojos se posaran en tu espalda; que mi mirada resbalara distraída por la curva de tu traje de chaqueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu mirada se encontró con la mía, que ascendía por tu cuello para refugiarse en la sombra de esa vaga promesa de terciopelo que adivinaba en tu nuca.&lt;br /&gt;Esquivé el acero de tus ojos durante un instante, buscando instintivamente el abrigo familiar de la punta de mis zapatos. Cuando creí que había pasado el peligro y volví a alzarlos, allí estaban los tuyos, esperándome. ¿Me equivoqué al sentir cierta dosis de divertida curiosidad en ellos? Acertase o no, aquellas chispas que creí adivinar en tu mirada me animaron a seguir. Extrañamente, en aquella ocasión conseguí vencer ese pudor que, de forma invariable, me impulsa una y otra vez a esconderme detrás de mi coraza de fría indiferencia. Tu mirada actuó sobre mí como un bálsamo, calmando el dolor de mi soledad. Un bálsamo cuyo recuerdo aún apaga la sed que hoy me abrasa la garganta. Sobraban las palabras. Permanecimos así, mirándonos, durante unos minutos dichosos, eternos. Finalmente me levanté y salimos tomados del brazo, como si lleváramos haciéndolo así desde el principio de los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún te veo apoyada en la barandilla de la habitación del hotel. El contraluz insinúa tus formas bajo la combinación de seda. Un tren se detiene bajo el balcón, chirriando con estrépito. En aquel momento nos miramos angustiados y acordamos tácitamente alargar este paréntesis al máximo. Dejamos pasar varios convoyes desde la habitación de aquel hotel de provincias, conscientes de que con cada tren prorrogamos lo inevitable, hasta que tu mirada me anuncia que el próximo será el definitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sé que el que me acecha entre las dunas es ése mismo tren. El tren al que subiste aquella tarde mientras mi mirada se colaba bajo tu falda, separándote para siempre de mí. Aquél que debí tomar, cuyo descarrilamiento conmocionó a todo el país. Ese tren que ya oigo silbar entre la arena y que esta vez no perderé, dejando esta maleta gris sobre el andén."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/train2%28www.kshs.org%29.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/train2%28www.kshs.org%29.jpg" alt="(www.kshs.org)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de ser curioso que este hombre diga que no cree en el destino, mientras éste le juega tantas malas pasadas. Por mi parte, tampoco creo que la casualidad o el azar muevan nuestros pasos, sino nuestras decisiones. Todo depende de cómo quieras ver las cosas.&lt;br /&gt;Por ejemplo: ahora estoy escribiendo mi diario, como cada día, esperando al tren que me llevará al trabajo. ¿Es una casualidad que esté anotando una historia de trenes sentado en el banco de una estación? Si, en lugar de tomar mi tren como todos los días, decidiera coger un taxi y tuviéramos un accidente, ¿debería culpar al destino o a mi decisión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, aquí llega el tren. Mañana continuaré con mis reflexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrid, a 11 de Marzo de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/desex4.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/desex4.jpg" alt="Namibia Desert Express" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-8445697247394745196?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/8445697247394745196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/el-ultimo-tren.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8445697247394745196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8445697247394745196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/el-ultimo-tren.html' title='El último tren'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-8543848894830849521</id><published>2006-02-10T03:07:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.881-07:00</updated><title type='text'>Guillermo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/chevy_FKX531.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/chevy_FKX531.jpg" border="0" alt="(http://www.geocities.com/gordonwdrysdale/fkx531saskatchewanlargeview.html)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo se secó el sudor que empapaba las palmas de sus manos. Esperó una eternidad escondido en la cuneta, oculto tras los matorrales. Para matar el tiempo, abrió el bocadillo que le había preparado su madre y comenzó a mordisquearlo. Al cabo de un rato comenzó a oír el sonido familiar de la camioneta. Un chiquillo pelirrojo con la cara llena de pecas apareció tras la verja, al otro lado del camino. La llave chirrió en la cerradura y poco después apareció en la linde una vieja camioneta verde, que esperó  traqueteante a que el muchacho cerrara. Al fin, la destartalada Chevrolet se alejó entre estampidos rodeada de una gran polvareda. Tuvo que apoyarse sobre una roca hasta que sus piernas entumecidas estuvieron preparadas para soportar todo su peso. Sonriendo con malicia, cruzó el sendero y se dirigió hacia la verja.&lt;br /&gt;Con gran esfuerzo, encaramó su humanidad de doce años en una de las piedras bajas y depositó el frasco con la rana en una oquedad a mitad de camino sobre el muro.  Resoplando, comenzó a escalar por las rocas llenas de musgo. Los pantalones le apretaban y le impedían subir las piernas lo suficiente para avanzar. Rojo por el esfuerzo, arrastró su barriga por la piedra hasta alcanzar de nuevo el frasco de cristal. Se detuvo respirando con dificultad y se sacudió malhumorado el suéter, que se había llenado de virutas de ramas y musgo seco. Aún en precario equilibrio, sacó del bolsillo un bombón. Casi se cayó al sacarlo de su envoltorio, pero se las ingenió para sujetarse a tiempo. Volvió a repetir la operación con el frasco. Esta vez pudo dejarlo sobre el muro alzándose de puntillas, empujándolo a ciegas con las yemas de sus dedos regordetes. Se remangó el suéter y volvió a estirarse hacia arriba. Tanteando a ciegas sobre el muro, sus dedos encontraron un agarre. Mirando hacia abajo, encontró un lugar donde poner el pie para izarse. Se escuchó el sonido de tela al rasgarse. Enrojeció más si cabe al darse cuenta de que la costura de sus pantalones acababa de ceder. Consiguió izar su cuerpo y, girando sobre su barriga, pasó sus piernas rollizas al otro lado del muro. No había contado con que a este lado la altura hasta el suelo era mayor. La piedra sobre la que apoyó el pie cedió y terminó dando con sus posaderas contra el piso cubierto de maleza.  Frotándose la carne magullada, miró con rencor hacia la parte superior, donde había quedado el frasco con su rana. &lt;br /&gt;Intentó escalar para recuperarla, pero la cara interior del muro era más lisa y apenas encontró una pequeña grieta donde encaramarse. Alargó el brazo todo lo que pudo, se aupó sobre la punta de los pies, pero no pudo alcanzarla. Al final tuvo que abandonar la tarea, congestionado y empapado en sudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras asegurarse de que no había nadie vigilando, avanzó hacia la vieja casona que se erguía en lo alto de la colina. Al tejado de pizarra le faltaban algunas piezas y las paredes de madera necesitaban una mano de pintura. Cruzó la finca con las manos en los bolsillos, orgulloso de su astucia. Lo más difícil había sido convencer a su madre de que no hacía falta que lo acompañara. Se despidió de ella en la callejuela del mercado.&lt;br /&gt;- "Me estarán esperando para embarcar inmediatamente" - había argumentado con fingida seguridad - "únicamente conseguirías retrasarnos". &lt;br /&gt;Recordó con satisfacción a la incauta, tan contenta porque hubiera decidido ir de pesca con el tío Enrique y sus primos. ¡Sería ilusa! Lo tenía claro si pensaba que iba a pasarse cinco días metido en una apestosa barca con el pesado del tío Enrique: "monta así el anzuelo, Guillermito; no te muevas bruscamente, Guillermito; no cantes, Guillermito; no grites, Guillermito...". Guillermito por aquí y Guillermito por allá. Y los mocosos de sus primos haciendo muecas a sus espaldas: "Guillermito, Guillermito...". ¡Por él ya se podían comer su estúpido barco!&lt;br /&gt;Ahora, le esperaba un largo puente de cinco días, con toda la casa a su disposición. Y aún tendrían suerte si no les dejaba un regalito, al final, en pago de su deuda.&lt;br /&gt;Vigiló cuidadosamente las cortinas, a medida que se acercaba a la casa. No parecía que hubiera nadie. De todas formas, subió los escalones del desvencijado porche hasta la puerta principal y llamó con los nudillos.&lt;br /&gt;- "¡Tío Enrique, soy Guillermo!" - voceó disimulando. &lt;br /&gt;Sonrió satisfecho al no obtener respuesta. Aún así, bordeó la casa y tocó en la puerta de la cocina con idéntico resultado.&lt;br /&gt;- "¡Bien!" - exclamó en voz alta, frotándose las manos. Encaramándose de puntillas, se asomó a la ventana del salón. Ya se veía sentado ante la chimenea, fumando en la vieja pipa del abuelo, que su tío guardaba con tanta devoción. Fue dando la vuelta a la casa. La ventana de la cocina también estaba cerrada. Guillermo se relamió pensando en los botes de mermelada que su tío escondía en la despensa. Aceleró el paso hasta llegar a la portezuela del sótano, que se abría a ras de suelo. No necesitó forzarla. Como había previsto, el candado seguía abierto, justo como lo había dejado la semana anterior. Descendió unos pocos escalones y cerró la portezuela tras de sí, echando un vistazo a su alrededor. Por los ventanucos cubiertos de telarañas se filtraba una luz blanquecina. Paseó su mirada por el viejo sótano polvoriento: una bombilla colgaba huérfana del techo. Estantes desvencijados llenos de cachivaches cubrían sus paredes. En el centro de la estancia había un bidón metálico y un par de cajones de madera. En la esquina, una estantería oxidada donde reposaba una caja de cartón de la que sobresalían un par de boyas y algunos anzuelos. Enrollada en el estante inferior, había una gran maroma. La vieja escalera que daba al interior de la casa ascendía justo frente al viejo fregadero del que escapaba de vez en cuando una gota de agua. Guillermo se demoró curioseando en un cajón lleno de revistas y sacó otro bombón aplastado antes de empezar a subir. &lt;br /&gt;Estaba a la mitad cuando le sobresaltó el ruido de un motor que se acercaba. Parecía la vieja Chevrolet de nuevo. Bajó con cuidado los escalones aguzando el oído, cauteloso. Sí. No cabía duda. Reconocería el sonido de esa camioneta en cualquier sitio. Con un estertor final, el motor se detuvo ante la puerta principal. Al cabo de unos instantes, Guillermo oyó cómo se abría la puerta de la casa y escuchó las voces de sus primos.&lt;br /&gt;- "¡Date prisa, renacuajo!" - oyó decir al mayor con su voz aflautada. - "Vamos a perder la marea". &lt;br /&gt;Escuchó protestar su hermano y unos pasos que trotaban escaleras arriba. Guillermo cogió una revista del cajón y se sentó sobre una manta bajo el hueco de la escalera, dispuesto a esperar a que volvieran a marcharse. La portada de la revista mostraba un vistoso rótulo en letras encarnadas.&lt;br /&gt;- "Cuando los dinosaurios poblaban La Tierra" - leyó en voz baja. Comenzaba a hojearla cuando la luz inundó repentinamente todo el sótano. La portezuela se abrió con un chasquido seco y la silueta del tío Enrique se dibujó en la escalerilla. Guillermo se acurrucó todo lo que pudo, temblando bajo manta. Su tío se acercó a la estantería de los aparejos de pesca y estuvo revolviendo un rato hasta que, tras una breve exclamación, pareció encontrar lo que buscaba. Gracias a Dios no se giró hacia él. Subió de nuevo por la escalerilla, refunfuñando con una mano en los riñones y salió dejando caer el portón pesadamente. Instantes después, la vieja Chevrolet tosió de nuevo y se puso en marcha. Con la excitación Guillermo se había olvidado de sus primos. Afinó el oído en busca de cualquier ruido, pero no se oía nada. Pasado un rato se decidió a abandonar su escondite. Volvió a subir por la escalera que daba a la cocina y pegó la oreja a la puerta. Giró el pomo con cuidado y tiró de él. Estaba cerrada. Lo intentó varias veces, empujando con el hombro la hoja. Su mano sudorosa resbalaba en el pomo metálico. Lo intentó de nuevo. Giró el pomo con ambas manos y golpeó fuerte con el hombro.- "Mierda. Esto no hay quien lo abra." - gruñó entre dientes, acariciándose el hombro dolorido. Volvió a bajar, encaminándose hacia la escalerilla. - "Voy a tener que romper la ventana de la cocina" - pensó mientras hacía un repaso mental de las ventanas del piso de arriba, intentando recodar si había visto alguna mal cerrada. &lt;br /&gt;Subió los peldaños sujetándose aún el hombro maltrecho. No cayó en la cuenta de su situación hasta que empujó el portón y éste no cedió: su tío había echado el candado. Tres días después, prisionera en el frasco de cristal, murió la rana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/cellar%20anomalies%2001_small.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/cellar%20anomalies%2001_small.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-8543848894830849521?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/8543848894830849521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/guillermo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8543848894830849521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8543848894830849521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/guillermo.html' title='Guillermo'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-3074475893691564741</id><published>2006-02-03T06:06:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.891-07:00</updated><title type='text'>Se Vende por defunción</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/mansion%28www.selway.org%29.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/mansion%28www.selway.org%29.jpg" border="0" alt="(www.selway.org)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cálida luz de la tarde se filtraba entre las copas de los pinos. Me fastidiaba que María no me hubiera acompañado a conocer la casa, pero el encanto de aquel barrio residencial fue cautivándome a medida que conducía despacio por la solitaria avenida. Ocultos tras los muros cubiertos de hiedra se adivinaban los tejados de las villas. Mi curiosidad iba en aumento a cada instante. Cualquiera de aquellas mansiones valía diez veces el precio que decía la oferta. Un grupo de chiquillos en bicicleta pasó por la acera, rompiendo por unos momentos la tranquilidad del lugar. Las hojas secas se habían apoderado del vado que llevaba hasta la alta verja oxidada. &lt;br /&gt;Junto a la entrada aguardaba una señorita vestida con un traje de chaqueta gris perla y falda de tubo. Recogía su cabello rubio y brillante en un moño alto muy elaborado. Era bonita, aunque su aspecto me resultó algo anticuado. A través del forjado se divisaba un jardín espacioso tapizado de césped, salpicado de parterres y grandes pinos. La joven me indicó por señas que esperara y, retirando las cadenas, empujó el portón. Se acercó al coche montando en el asiento del pasajero.&lt;br /&gt;– Buenas tardes, le estaba esperando. Mi nombre es Teresa – instintivamente bajé los ojos hacia aquella mano blanquísima de largas uñas granates, fría como el hielo.&lt;br /&gt;– Buenas tardes – respondí intentando ocultar el escalofrío que recorría mi espalda.&lt;br /&gt;Tras la breve presentación, me instó a seguir la calzada que cruzaba el jardín. Mientras conducía despacio por el camino de grava, pude observar a placer la fachada neoclásica de la mansión. Se trataba de una sólida construcción de piedra sillar de dos pisos, con tejado de pizarra del que sobresalían una pareja de ventanas. Paré el motor en la pequeña rotonda, frente a las escaleras de granito de la entrada.&lt;br /&gt;– Siento tener que insistir pero esta casa es, bueno... es mucho mejor de lo que imaginaba. ¿Seguro que el precio es correcto?&lt;br /&gt;– Como le confirmé en nuestra conversación, el precio es el indicado y la casa está libre de cargas. Permítame que le muestre el interior. – se limitó a contestar.&lt;br /&gt;Tras seguirla escaleras arriba, abrió la puerta de madera labrada y me indicó que esperara. Aguardé unos segundos en la penumbra hasta que la joven descorrió unas cortinas a mi izquierda. El efecto resultó impactante. Frente a mí se abría un amplio recibidor. Junto a la pared derecha ascendía una escalera de madera trazando una elegante curva, provista de una barandilla brillante y pulida que continuaba en la galería del piso superior. Bajo esta última había dos puertas y a mi derecha una tercera. Pero lo que me hizo contener la respiración fue la vista del salón situado a mi izquierda. Desde mi posición pude admirar la gran chimenea de granito que ocupaba la pared del fondo. La silueta de la joven se recortaba contra la luz que entraba por el alto ventanal, junto a dos sillones de estilo victoriano y una pequeña mesa de patas torneadas. &lt;br /&gt;Avancé impresionado. La pared que daba a la fachada estaba cubierta por un gran espejo de marco dorado. Frente a la chimenea, algunas sábanas ocultaban lo que parecía un tresillo y una pareja de mesitas circulares. Al fondo, una gran mesa de caoba acompañada de una docena de sillas de respaldos estilizados. Me volví hacia la muchacha, que aguardaba sonriente. Tuve que reconocer que su sobrio traje gris armonizaba deliciosamente con aquel lugar.&lt;br /&gt;– Estoy impresionado. Es aún más hermosa de lo que imaginaba – comenté admirando el cuadro de una dama de cabello dorado que colgaba sobre la chimenea.– ¿De quién es el retrato? –  pregunté, a reparar en el curioso  parecido entre ambas mujeres.&lt;br /&gt;– Se trata de Doña Carmen de Mendoza, primera propietaria de la casa. Su marido mandó construir este edificio a finales de siglo. Permítame que le guíe por el resto de las dependencias. – me respondió con un tono suave pero firme. &lt;br /&gt;Volvimos al recibidor. No me había fijado en la araña de cristal que llenaba aquel espacio de casi diez metros.&lt;br /&gt;– Allí está la biblioteca. Es una de mis habitaciones favoritas – comentó dirigiéndose hacia una de las puertas que se abrían bajo la galería. &lt;br /&gt;Al pulsar el interruptor pude admirar una sobria estancia de suelo entarimado. Disponía de una pequeña chimenea, frente a la cual esperaban dos sillones de orejas. A mi izquierda, un escritorio exhibía su cuidado trabajo de marquetería. A la derecha había un diván tapizado en color verde oliva. Las paredes estaban cubiertas por sábanas, pero una de ellas se había desprendido, mostrando una sólida estantería cargada de libros.&lt;br /&gt;– ¿Los libros también están en venta? – pregunté pasando el dedo por los lomos de piel.&lt;br /&gt;– Todo lo que hay aquí está incluido en el precio. Muebles, libros y ajuar. La casa está provista de vajilla, menaje, ropa de cama, enseres de jardinería y un sinfín de cosas. Como puede ver, podría quedarse a vivir aquí inmediatamente – sus ojos azules se clavaron por un instante en los míos, antes de bajarlos al suelo batiendo lentamente las pestañas – Sígame, por favor.&lt;br /&gt;Abandonamos la biblioteca y abrió la puerta de la habitación contigua. El baño tenía el suelo de terrazo blanco, con pequeños rombos negros. Sobre el mueble del lavabo de madera oscura, había un espejo ovalado flanqueado por dos tulipas de cristal opaco. Una bañera con patas labradas reposaba bajo el esbelto ventanal. &lt;br /&gt;– El baño – recitó lacónicamente, volviéndose hacia la puerta de entrada. La seguí hasta el centro del hall, acompañado por el eco de sus tacones. Reparé en sus zapatos negros y sobrios, de cómodo tacón ancho.&lt;br /&gt;– Aquí está la cocina. – me indicó franqueándome la última puerta – como puede observar, dispone de un pequeño comedor, despensa y cuarto para la plancha.&lt;br /&gt;Entramos en una habitación espaciosa, con el suelo igual que el del baño. El centro estaba ocupado por un mostrador cuadrado de baldosines, sobre el que colgaban cacerolas y otros utensilios. Como ella había dicho, había una pequeña mesa con cuatro sillas en un lateral y dos puertas gemelas en la pared del fondo. La pila con dos senos de porcelana blanca estaba situada bajo la ventana. La joven se dirigió hasta ella para descorrer las cortinas. Bajo la nueva luz pude observar la encimera con los fogones, bajo la cual se alojaban dos hornos de hierro colado con asas de color oro viejo. Me pareció algo antigua y así se lo hice ver.&lt;br /&gt;– Las calderas y la cocina funcionan a gas. Quizá lo encuentre algo anticuado, pero se encuentran en perfecto funcionamiento. – contestó mientras abría las puertas del fondo.&lt;br /&gt;Tras una de ellas pude observar una habitación vacía con un pequeño ventanuco. La otra daba a la despensa, una estancia más pequeña aún con las paredes forradas de estantes, en los que descansaba algún bote de cristal abandonado. La joven esperó pacientemente, apoyada en el mostrador del fregadero con las manos atrás, mientras yo inspeccionaba la habitación abriendo las puertas de los bajomuebles y revisando las alacenas donde descansaban la vajilla y la cubertería. Al pasar junto a ella sentí una extraña sensación. No pude evitar echar una mirada de reojo a su espalda, buscando sus manos. No sé que esperaba encontrar, un cuchillo o algo así. Meneé la cabeza avergonzado por mis pensamientos. Desde luego había algo extraño en ella, pero imaginar que fuera a acuchillarme por la espalda era cosa de paranoicos. Algo turbado, aguardé al pie de la escalera.&lt;br /&gt;– ¿Subimos? – pregunté pegándome a la pared para hacerle sitio. Se había desabrochado un botón de la blusa de encaje, lo que provocó en mí más inquietud que otra cosa.&lt;br /&gt;– La pared del recibidor está tapizada con telas venecianas. Éste cuadro de su derecha data del siglo XVII y corresponde al retrato de un antepasado de la familia – agregó indicándome un lienzo de dos metros de altura que mostraba el retrato de un hombre con un rico jubón ribeteado y una especie de boina de terciopelo con una pluma.&lt;br /&gt;La joven me precedía en el ascenso. ¿Serían imaginaciones mías o movía sus caderas excesivamente cada vez que atacaba un nuevo peldaño?. Llegamos a la galería. Me llamó la atención el hecho de que únicamente se abriera una puerta en ella, sobre el salón principal. Teresa se dirigió hacia allí lentamente. No. Estaba seguro de que antes no se movía así. Mi inquietud iba en aumento y sentí que mis manos comenzaban a sudar. Se volvió apoyándose en la puerta, su mano derecha sujetando el pomo circular, una pierna ligeramente flexionada y el cuerpo describiendo una graciosa curva.&lt;br /&gt;– Este es el dormitorio. ¿Quieres entrar, Pedro?&lt;br /&gt;Sufrí un sobresalto al oír mi nombre en sus labios. No soy un mojigato, pero tenía un extraño presentimiento. Tardé unos segundos en dominarme. Aquello era una tontería. ¿Por qué razón se me iba a insinuar una joven tan bonita, precisamente a mí? Aquello estaba fuera de lugar. Mientras me convencía de que todo eran imaginaciones mías, ella giró el pomo de porcelana entreabriendo la puerta.&lt;br /&gt;– A eso hemos subido, ¿no? – me quedé clavado, enrojeciendo al captar el doble sentido de mi frase: “Cálmate. Esto es una locura”. La turbación empezaba a dominarme y me sentía sumamente incómodo. Por un momento estuve tentado a salir corriendo de allí.&lt;br /&gt;Dándose la vuelta se introdujo en la oscuridad de la habitación. Esperé azorado junto a la puerta, a la espera de que descorriera las cortinas o algo así. Finalmente oí un ligero chasquido y una lámpara iluminó la estancia con luz cobriza. Frente a mí encontré una cama con dosel de columnas policromadas, cubierta con una colcha de raso granate. Visillos de gasa colgaban de las esquinas, sujetos a las columnas con cintas doradas. El suelo estaba cubierto por una alfombra con arabescos. Di unos pasos vacilantes hacia el lecho. A ambos lados tenía sendas mesillas de madera pulida y oscura, donde descansaban unas pequeñas lámparas con tulipa a juego. Juraría que en la más lejana había un portarretratos con una imagen descolorida. Me giré. Teresa se había soltado el pelo. Su chaqueta descansaba sobre el banco del tocador. Tenía la blusa desabrochada y me miraba con ojos insinuantes. No supe reaccionar. Antes de que fuera consciente de lo que ocurría me encontré rodando entre las sábanas de raso. Hicimos el amor apasionadamente, en silencio. No volvió a abrir la boca hasta pasado un rato. Distraído,  dibujaba con un dedo los arabescos de la alfombra sobre su vientre.&lt;br /&gt;– Dime, amor. ¿Te gusta la casa? Como puedes ver, tiene un equipamiento muy completo. – Sus palabras me devolvieron a la realidad. Intrigado, decidí que había llegado el momento de conocer todos los secretos que se me ocultaban.&lt;br /&gt;– Es realmente maravillosa. Y me encantaría poder vivir aquí para siempre. Pero dime, ¿Por qué tiene un precio tan bajo? En el anuncio sólo decía que urgía por defunción. No creo que sus dueños actuales estén dispuestos a regalar así esta fortuna.&lt;br /&gt;– En efecto, el anuncio dice "Urge por defunción”, pero no indica en qué circunstancias se produjo.&lt;br /&gt;Bajando un poco la voz, continuó:&lt;br /&gt;– Es una historia triste. Los últimos inquilinos eran una linda pareja de recién casados. Yo misma le vendí la casa al marido, que la compró como regalo de bodas para su esposa. No se sabe qué sucedió. Al parecer discutieron por la decoración de la casa. Él quería mantenerla como estaba a toda costa, mientras que ella se empeñó en redecorarla de arriba a abajo. Lo cierto es que, en medio de una disputa, el hombre mató a su esposa  y se suicidó después. &lt;br /&gt;Reconozco que el relato me impresionó vivamente pero me inquietó más aún su frialdad, arreglándose las uñas distraídamente mientras contaba tal atrocidad. Comencé a sentir frío. Un ligero temblor recorrió mi espina dorsal.&lt;br /&gt;– Es tarde. Debo marcharme ya. – me excusé comenzando a vestirme.&lt;br /&gt;– Pero no me has contestado. – protestó con un mohín -  Te vas a quedar la casa, ¿verdad?&lt;br /&gt;Repentinamente me sentí atemorizado. Terminé de vestirme a toda prisa.&lt;br /&gt;– Tengo que consultarlo antes. – tartamudeé antes de salir – Te llamaré mañana mismo.&lt;br /&gt;Abandoné la casa precipitadamente. La puerta aún estaba abierta. Crucé el recibidor como alma que lleva el diablo. Arranqué el coche y salí de allí disparado. Nada más cruzar la verja, paré el motor. Recordé que llevaba mi cámara digital en la guantera. Avancé con precaución unos pocos pasos dentro del jardín y tiré varias fotos a la fachada de la casa, el jardín con los parterres y la rotonda de la entrada. Sentí un sobresalto cuando me pareció ver que uno de los visillos del piso superior se movía. Apunté el zoom hacia allí y disparé. No quise tentar más a la suerte, asustado como estaba, y montando en el coche salí disparado hacia la ciudad.&lt;br /&gt;Llegué a mi casa más tarde de lo debido. Tenía un mensaje de María en el contestador: me citaba para cenar en nuestro restaurante habitual. Llegué a tiempo de milagro.&lt;br /&gt;– ¿Qué tal ha ido con la agencia, has visto la casa? – me preguntó ansiosa nada más pedir la carta.&lt;br /&gt;– Sí. He estado allí toda la tarde. &lt;br /&gt;Pasé a describirle la casa, el jardín, el salón y las habitaciones. Ella se mostraba incrédula, interrumpiéndome a menudo.&lt;br /&gt;– Pero... ¿has visto la vajilla? ¿Era de porcelana? &lt;br /&gt;Aunque no recordaba todas las cosas que me preguntó – ni idea de si los cubiertos eran de acero del 18 o de plata – creo que se hizo una imagen clara del tesoro que albergaba la mansión, como yo insistía en llamarla. María no se lo podía creer. Le conté la tétrica historia de los inquilinos. A pesar de ello, ambos coincidimos en que no parecía suficiente razón para tal regalo. Esperábamos los postres cuando vinieron a mi memoria las fotos.&lt;br /&gt;– ¡Ah, tengo unas fotografías que hice al marcharme! – exclamé recordando de repente.&lt;br /&gt;María se mostró ansiosa por verlas. Tanto, que tuve que volver al coche a por la cámara. La encendí y, acercando nuestras cabezas, seleccioné el último fotograma. María me miró extrañada. La foto mostraba una ventana de madera desvencijada, con algunos restos de pintura blanca, una de las hojas descolgada y los cristales rotos. Estaba rodeada de ramas de hiedra secas, que colgaban lastimosamente de una vieja pared de piedra.&lt;br /&gt;– Me habré equivocado de foto – acerté a decir, atónito. Pasé a la foto anterior. En ella se mostraba un árbol alto y medio seco con el tronco devorado por la hiedra, sobre un suelo lleno de maleza y basura.&lt;br /&gt;– ¿Esta es la famosa mansión? – rió María. – ¿dónde has tirado estas fotos, cariño?&lt;br /&gt;Mi extrañeza iba en aumento. Pasé a otra. Juraría que había retratado los hermosos parterres de violetas y tulipanes. Allí únicamente se mostraba una especie de solar con unos cubos de pintura oxidados y lo que parecía el esqueleto de un sillón de muelles. Volví a pasar. Era la foto de la fachada de una casa en ruinas con una vieja puerta de madera medio arrancada de sus goznes y carcomida por el tiempo. María comenzó a preocuparse. No entendía lo que pasaba, pero mi gesto le indicaba que no se trataba de una broma. Llegué a la primera foto. En ella se mostraba la fachada ennegrecida por el humo de un antiguo caserón con el techo derrumbado y uno de sus laterales derruido. Hasta la puerta ascendían unos peldaños semienterrados de piedra negruzca. Perplejo, quise quitarle hierro al asunto. &lt;br /&gt;– No lo entiendo, juraría que la cámara estaba encendida. – mentí toqueteando los botones – Éstas deben ser del último viaje. Lo mejor es que me acompañes mañana allí y la veas con tus propios ojos.&lt;br /&gt;Ella asintió y no volvimos a tocar el tema en toda la velada. La dejé en casa de sus padres y nos citamos para el día siguiente.&lt;br /&gt;Aquel día, septiembre nos saludó con una tarde ventosa de luz dorada. Conduje despacio por la urbanización, mostrándole a María la zona, deliciosamente umbría y tranquila. Admiramos con detenimiento las villas señoriales espiando a través de las verjas forjadas. Yo miraba de reojo a María, ilusionada con el entorno de grandes pinos, el fresco olor a vegetación y a humedad. Finalmente llegamos frente a la mansión. Allí estaba ella, tras la verja entreabierta. Llevaba el mismo traje del día anterior, el mismo peinado. Paré el motor y me acerqué a su lado.&lt;br /&gt;– Me alegro de que estés aquí. He traído a mi prometida para enseñarle la casa – saludé haciendo un ademán hacia el coche.&lt;br /&gt;– ¿Qué prometida? No entiendo por qué intentas herirme, ¿Acaso es una broma? – contestó mirando hacia el vehículo.&lt;br /&gt;Me volví. En el coche no había nadie. No había oído bajar a María y regresé intrigado. Su puerta estaba cerrada, el seguro bajado. Escudriñé los alrededores, preocupado. No se la veía por ningún lado. Comencé a angustiarme.&lt;br /&gt;– Ven conmigo. He encendido la chimenea para ti. – me alargó su mano la muchacha, insinuante.&lt;br /&gt;Pero yo seguí buscando a María. Comencé a llamarla a voces. Mi angustia iba en aumento a cada segundo. ¿Qué estaba ocurriendo?&lt;br /&gt;– ¡María, María! – abrí la puerta del coche buscando el móvil.&lt;br /&gt;Quedé paralizado. Allí estaba, sentada tal y como acababa de dejarla. Me miraba un tanto enfurruñada. &lt;br /&gt;– ¿Qué haces?¿A qué viene esas voces, te crees que estoy sorda? – preguntó frunciendo el ceño.&lt;br /&gt;– Perdona, cariño, no te veía, pensé que habías salido del coche – balbuceé, aún perplejo.&lt;br /&gt;– Ya. ¿Qué le decías a esa vieja pordiosera?&lt;br /&gt;– ¿Qué vieja? – repuse extrañado – yo no he visto... – volví mis ojos hacia la puerta forjada. Teresa había desaparecido.&lt;br /&gt;– Ésa anciana con la que hablabas. Bueno, ¿me llevas a la famosa casa, o nos vamos a quedar toda la tarde delante de este estercolero? – cortó con una nota de impaciencia en la voz.&lt;br /&gt;Yo no entendía nada. A través de la forja, resaltaba la hermosa mansión bañada con la luz dorada de la tarde. Los parterres de violetas destacando contra el césped recortado, los árboles centenarios mecidos suavemente por el viento. Sus palabras interrumpieron mis pensamientos, tornando mi perplejidad en terror:&lt;br /&gt;– Oye, ¿No son éstas las ruinas de las fotos de anoche?&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/castle%28www.fallofusher.com%29.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/castle%28www.fallofusher.com%29.jpg" border="0" alt="(www.fallofusher.com)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-3074475893691564741?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/3074475893691564741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/se-vende-por-defuncion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3074475893691564741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3074475893691564741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/se-vende-por-defuncion.html' title='Se Vende por defunción'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-2841425534918235872</id><published>2006-02-01T02:45:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.903-07:00</updated><title type='text'>Adios, compañero</title><content type='html'>Querido compañero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuantos años hemos pasado juntos, desde aquel lejano día en que te cruzaras en mi camino de adolescente tímido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos días, mis preocupaciones se limitaban a hacerme un hueco en la pandilla e impresionar a alguna que otra muchacha. Y allí estabas tú para ayudarme, prestándome ese aire de desenfadada arrogancia que me permitía simular una madurez que estaba aún lejos de poseer. ¡Qué tiempos aquellos! Aún me veo apoyado indolente en la esquina de los billares, sosteniendo con desfachatez la mirada retadora de El Rubio, a salvo entre tus volutas azules. Winston americano. Ahí es 'ná'. Dejaba el paquete bien a la vista sobre la mesita de cristal de la discoteca. Ninguno de mis compañeros podía competir con eso. Invariablemente, todas las chavalas que se acercaban al grupo acababan por tomar el paquete en sus manos. "¿Me das uno?" Sus pestañas batían el aire enrarecido y sus ojos se posaban en los míos, alisando sus falditas a cuadros con gesto coqueto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante, ¡con qué placer aspirábamos tu humo Lucía y yo aquellas tardes, en el asiento trasero del Simca mil!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después, tú me ayudaste a acortar las largas horas de espera en la mili, mientras soportaba el frío encogido bajo la áspera manta. Fuiste mi refugio cuando necesitaba hacer un descanso en las noches de estudio en la facultad. Tu ayuda me infundió de nuevo una seguridad que estaba lejos de sentir en la entrevista con el señor Ramírez, cuando por fin me admitieron en el periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca olvidaré con qué orgullo repartía mi padre aquellos habanos el día de nuestra boda. Como sólo permitían traer un cartón por persona, cuando volvimos de nuestro viaje de novios a Canarias, engatusamos a la mitad del Inserso para que nos escondieran el resto en sus maletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella otra larga noche mientras esperábamos a que naciese Clara, tú fuiste mi única compañía en la solitaria sala del hospital. Al día siguiente, el padre de Lucía vino desde el pueblo cargado de puros para repartir a toda la familia. Tú fuiste otra vez mi refugio en las noches en vela en la edición del periódico, esos años que estuve doblando turnos. Fuiste el bálsamo que alivió mis heridas cuando Lucía y yo empezamos a sufrir aquellas eternas discusiones. Aún me parece ver a Lucía el día que firmamos los papeles del divorcio, con aquel cigarrillo negro en sus manos. En ese mismo instante supe que se había enrollado con su peluquero: Jacinto y su apestoso Ducados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos pasado muchas horas juntos, sí. Horas tristes y alegres, horas de nervios y de alegría, amigo mío. Pero no me queda más remedio que dejarte. Ese maldito matasanos me ha dado un ultimátum: somos o tú, o yo. Por eso, querido compañero, hoy me despido de ti. La vida es injusta, ya lo sé, pero no puedo hacer otra cosa. Igual que un día Lucía me dejara por Jacinto, hoy soy yo el que te deja. Pero yo no voy a mentirte como ella. Yo voy a ser sincero contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido compañero: desde hoy te cambio por un parche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/ashtray.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/ashtray.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-2841425534918235872?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/2841425534918235872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/adios-companero.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/2841425534918235872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/2841425534918235872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/02/adios-companero.html' title='Adios, compañero'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-6211465287054386667</id><published>2006-01-09T01:43:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.911-07:00</updated><title type='text'>Cario</title><content type='html'>La noche caía silenciosa sobre la aldea junto al Santuario de Endovélico. Apenas dos horas antes, los cánticos que acompañaban al sacrificio ritual se mezclaban con las llamadas de las trompas del ejército romano, acampado a las puertas del pequeño poblado Bético.&lt;br /&gt;Sentado frente a la lumbre, Cario, hijo de Conimbro, removía las brasas con el atizador mientras los recuerdos afloraban a su mente. De la habitación contigua llegaba el sonido acompasado de la respiración de su amada Casandra y los ligeros ronquidos del pequeño Nauro.&lt;br /&gt;Moviendo la cabeza como si quisiera ahuyentar algún amargo recuerdo, se incorporó para echar otro leño al fuego, pensando en la larga vigilia que le esperaba. A Cario le costó reconocerse a sí mismo en la silueta de aquel hombre fornido de barba grisácea que le observaba desde el espejo de cobre. Atrás había quedado la figura del joven de cabellos negros y rebeldes. Atrás aquel cuerpo fuerte y curtido en la batalla. Ahora, cuando se acercaba a su cuarenta aniversario, únicamente las cicatrices que marcaban su cuerpo atestiguaban aquel pasado que un día se fue para no volver.&lt;br /&gt;Dejó vagar su pensamiento hacia aquellos días de su juventud, cuando vivía junto a sus padres en la populosa Gadir. Su padre, comerciante de especias, había llegado a poseer dos barcos. Su madre, hija de un sacerdote del templo de Heracles, era experta en hierbas medicinales, cuyos secretos había ido trasmitiendo a Cario pacientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes se sucedían en la memoria de Cario con nitidez, como si hubieran ocurrido ese mismo día. Se vio a los quince años, corriendo junto a su inseparable amigo Hiarbas hacia los corrales de la plaza del mercado. Acariciaban a un hermoso semental blanco que se había separado de la manada cuando la confusión se apoderó de la plaza. Se levantó un gran griterío. La multitud corría de un lado para otro entre nubes de polvo. De pronto, Hiarbas levantó su mano señalando hacia la gran puerta de la plaza. Por encima de la polvareda avanzaban dos insignias con el águila de Roma, balanceándose lenta pero inexorablemente hacia ellos. Cruzaron la plaza esquivando a la turba que corría enloquecida y alcanzaron la puerta sur poco antes de que la patrulla sellara el recinto. La casa de Cario estaba al norte, junto a los acantilados que se asomaban al estrecho. Sin dejar de correr se separó de Hiarbas y continuó colina arriba, oteando con preocupación las densas columnas de humo que se alzaban sobre su cabeza.&lt;br /&gt;Frenó en seco al doblar la esquina. Lo que hasta esa misma mañana había sido una hermosa casa encalada con un primoroso patio bordeado de jazmines, era ahora una masa irreconocible de piedras y cascotes humeantes. Entró en el patio jadeando. El cadáver calcinado de su padre yacía con una jabalina clavada en la espalda, cerca del arco de entrada. Horrorizado, corrió hacia el interior de la casa. En la cocina aún humeante, halló el cadáver de su madre. Su túnica estaba desgarrada y su cuerpo mancillado cubierto por la sangre que aún manaba a borbotones del tajo que había seccionado su garganta. Tomó su cabeza y, abrazándose a ella, la apoyó sobre su regazo. El sufrimiento que aún mostraban sus ojos sin vida le perseguiría durante años en sus presadillas. No recordaba cuanto tiempo estuvo allí, cubierto de sangre y abrazado a aquel cuerpo inerte. Repentinamente, notó que unos brazos fuertes y peludos le arrancaban del suelo y le llevaban en volandas hacia el exterior. Intentó librarse mordiendo con fuerza el brazo que le sujetaba. Sonó una imprecación en latín y sintió un golpe en la sien que le dejó sin sentido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retiró los ojos del espejo de cobre al sentir que las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Con gesto abatido, dejó caer un leño en las llamas, hundiéndose de nuevo en sus recuerdos: fue conducido junto a otros cautivos en la bodega de un carguero apestoso hasta las proximidades de Onuba, donde fueron vendidos como esclavos para trabajar en las minas de plata. Con todo, su suerte no fue peor que la de las muchachas, obligadas a prostituirse en los burdeles del enclave minero, o la de los ancianos y enfermos, asesinados en el mismo momento. Sobrevivió a aquel horror diez años. Diez años de duro trabajo que endurecieron sus músculos; diez años cubierto de pústulas bajo el látigo que endurecieron su resistencia; diez años viendo morir a sus compañeros que endurecieron su carácter; diez años en los que aprendió que la vida no vale nada sin libertad. Por esa razón, el día que las tropas rebeldes ocuparon el enclave, nada quedaba del alegre muchacho que un día habían arrastrado hasta las minas. No dudó en estrangular con su propia cadena al guardián que le vigilaba y unirse al grupo de guerreros, que dirigía un joven lusitano de mirada limpia y modales toscos: Viriato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabalgó junto a él siete años. Fue testigo de su encumbramiento cuando rompió brillantemente el sitio de Tucci, de la aplastante victoria sobre Cayo Vetilio, del asedio de Erisane y, por último, de la ignominiosa traición de Audax y sus secuaces. Cario fue uno de los primeros en arrodillarse ante el lecho de muerte del caudillo y lloró su pérdida amargamente. Toda esperanza de triunfo se desvaneció con él. Tras la disolución del ejército lusitano, vagó sin rumbo por la Bética durante algunos años. Vivía de la caza y ocasionalmente realizaba algunas curas gracias a su conocimiento de las hierbas medicinales, que había ampliado en campaña, pero se negó a unirse a las bandas desorganizadas que asolaban la región dedicadas al pillaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un invierno se presentó aterido de frío a las puertas del poblado que rodeaba al santuario del dios Endovélico, en el Monte de la Diosa. Se dirigió a comprar un cabrito para realizar la ofrenda al dios, pero cuando entró en la cabaña del mercader, una visión cegó sus ojos: ante él se presentó la muchacha más hermosa que jamás había visto. Su tez morena evidenciaba su procedencia púnica; su cabello negro y ensortijado caía en graciosos bucles sobre su espalda, adornando una figura menuda y esbelta. Pero, sobre todo, le cautivaron aquellos ojos negros, los más grandes y limpios que Cario había visto en su vida. Se enamoró al instante de la doncella y, jurándose a sí mismo que algún día la conquistaría, supo que su búsqueda había terminado. &lt;br /&gt;Aún tuvo que pasar otro año hasta que Casandra le abriera su corazón. Durante este tiempo, Cario se instaló en el poblado, utilizando su conocimiento de las hierbas curativas entre los peregrinos que venían a orar al dios. De esa forma logró comprar una casa decente en el camino que llevaba del poblado al santuario y pagar la dote de la joven. La boda, a la que asistieron todos los habitantes de la aldea, se celebró un radiante día de verano. El dios tardó varios años en bendecirles con el nacimiento de su hijo Nauro. Fueron años de felicidad y alegría, dedicados a su amor y al trabajo. A la muerte del padre de la joven, pasaron a regentar el negocio familiar. Para cuando nació Nauro, Cario ya dirigía un próspero negocio, muy solicitado por los peregrinos que recalaban en el santuario para hacer sacrificios rituales en busca de curación, prosperidad o augurios. Negocio que había ampliado con la ayuda del sacerdote de Endovélico, que apreciaba sus conocimientos de las artes curativas, pues atraían a numerosos peregrinos que se acercaban para sanar tumores y otras infecciones.&lt;br /&gt;Nauro cumplió cinco años en medio de la prosperidad y Cario ofreció cinco cabritos blancos al dios, en agradecimiento por los dones recibidos. Esa misma noche, Endovélico se le apareció en sueños. Cario confió su sueño al sacerdote y juntos sacrificaron un toro blanco al dios. El anciano leyó el augurio en sus entrañas y, al terminar, confirmó el mensaje: el santuario caería en desgracia y pronto sería reducido a cenizas. Ante la interpelación de Cario, el venerable asceta únicamente se encogió de hombros, aduciendo que nada se podía hacer si aquél era el designio de los dioses.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente comenzaron a llegar con los peregrinos noticias de una nueva ofensiva de Escipión sobre la Bética. Desde los cuarteles de Corduba, los ejércitos romanos habían reconquistado Obulco y Tucci. Cada día llegaba la noticia de una nueva plaza conquistada. Cario conocía de sobra la ferocidad con que las tropas se daban al pillaje y el destino que les esperaba si caían en sus manos. Intentó en vano convencer a Casandra de que debían vender el negocio y trasladarse al norte. La rebelión de Onuba a mediados del verano, que se pagó con la muerte del pretor Lucio Dalmacio, terminó por empeorar las cosas. Escipión clamó venganza y juró ante sus dioses que no dejaría un hombre vivo en toda la Bética, capaz de empuñar un arma. Onuba fue reconquistada y mil hombres ejecutados ese mismo día. El resto de los habitantes de la ciudad, más de diez mil almas entre mujeres y niños, fueron conducidos como esclavos a la Mauritania. Después de eso, los ejércitos avanzaron sin oposición por el valle del Betis.&lt;br /&gt;Hacía dos días que habían acampado a la entrada del poblado, protegido por una pequeña empalizada de madera. El sacerdote de Endovélico salió a recibirles en persona, avisándoles de que pisaban el suelo sagrado del mayor santuario de la Bética. Enviaron un emisario al cónsul y el anciano fue retenido como rehén. La ciudad fue cercada y las tropas quedaron a la espera del regreso de los mensajeros. Al día siguiente llegó Escipión en persona y decretó que aquel lugar sagrado debía ser arrasado para demostrar al pueblo lusitano la fuerza imparable de los dioses de Roma. El anciano fue decapitado y devolvieron su cabeza por encima de la empalizada. Los romanos erigieron un altar a Júpiter y pasaron el día siguiente haciendo sacrificios ante él. Al caer la noche, un silencio lúgubre se adueñó del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaba a clarear. Cario se levantó apartando los ojos del fuego. Tomó su espada, que guardaba perfectamente engrasada junto a su armadura, y se dirigió hacia el lecho donde Casandra y Nauro dormían apaciblemente. Observó largamente el rostro de su esposa. Al mirar las largas pestañas que cubrían aquellos ojos dormidos que tanto amaba y la curva del talle que se dibujaba sinuosa bajo las sábanas, sintió que el valor le abandonaba. Sacudió la cabeza, ahuyentando la emoción: "tú no serás pasto de las alimañas" - susurró dominándose - "ninguno de nosotros lo será". Besó la frente de su hijo. Sus dedos jugaron por última vez con sus bucles mientras las lágrimas resbalaban por su rostro. Besó los labios de su esposa, que se rebulló en el lecho dulcemente. Luego, alzando la espada, segó con un tajo seco y certero aquella vida que amaba más que a la suya. Las piernas le flaquearon y tuvo que apoyarse en la cama para no caer. Incorporándose, se giró hacia su hijo. Nauro seguía durmiendo. Apoyó la punta de su arma sobre el pecho del infante y, con fría determinación, la hundió con fuerza. Ni un suspiro salió de su boca. En estado de trance, Cario vistió su armadura de cuero, tomó su viejo yelmo y salió de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acababa de amanecer cuando los asombrados centinelas vieron abrirse la puerta de la empalizada y salir a un guerrero que se dirigía a galope tendido hacia sus filas. Para cuando las trompetas dieron la voz de alarma, aquél ciclón había llegado hasta el centro del campamento. Varias saetas atravesaban su peto de cuero, pero aún así se abrió paso hasta la mismísima tienda del cónsul. Descabalgó a la carrera y se precipitó bajo el toldo, donde un sorprendido Escipión aún no había tomado sus armas. La guardia personal del cónsul que le cerró el paso tuvo que emplearse a fondo, incrédulos ante aquel torbellino gris que, con el cuerpo atravesado por las flechas y manando abundante sangre, se negaba a morir bajo sus estocadas. Cuatro hombres cayeron antes de que el guerrero muriera, al fin, a escasos pasos de su destino. El propio Escipión le asestó el golpe de gracia. Cuando hundió la espada en su pecho, un terror místico le dominó al ver el rostro de aquel hombre que, con fuerza sobrenatural, había llegado hasta el centro de sus posiciones dejando tras de sí un reguero de cadáveres y ahora mostraba una sonrisa de paz y felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-6211465287054386667?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/6211465287054386667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/01/cario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/6211465287054386667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/6211465287054386667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2006/01/cario.html' title='Cario'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-4741423614936446250</id><published>2005-11-10T06:37:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.925-07:00</updated><title type='text'>Por qué lloran los cocodrilos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Ninfa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Ninfa.jpg" border="0" alt="(creapg.altervista.org)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, cuando la creación aún no había finalizado y las hadas y los dioses poblaban todavía la Tierra, la Ninfa de las Aguas perdió su anillo favorito, que se deslizó desde su dedo hasta las profundidades de una oscura laguna. &lt;br /&gt;Por más que buscó y buscó su anillo, no lo encontraba, así que llamó en su ayuda a todos los habitantes del río. Todos se afanaron sin éxito en la búsqueda y ya daba por perdida la empresa, cuando se presentó ante ella un diminuto animal. Se llamaba dril, y era el pez más pequeño de todos los que poblaban las aguas de los ríos. Los drils eran animales muy sociables. Se reunían en grandes grupos y pasaban el día jugando y retozando con sus parejas. Como eran la principal fuente de alimento de la mayoría de las crías de los peces grandes, cada año nacían muchísimos bebés dril que jugaban protegidos en el centro del gran banco.&lt;br /&gt;Haciendo una reverencia a la ninfa, el pez solicitó su permiso para intentar buscar el anillo. A ésta le hizo gracia el ofrecimiento del pequeño pez y aceptó el ofrecimiento sin muchas esperanzas.&lt;br /&gt;El dril convocó al resto de la colonia y juntos bajaron hasta el fondo de la laguna, inspeccionando palmo a palmo el fondo. Así fue como uno de ellos descubrió el anillo, que había caído en un agujero dentro de una piedra. Pasando su cuerpecito por el aro, el pececillo se ensartó en él y lo subió hasta la superficie. &lt;br /&gt;La Ninfa de las Aguas no cabía en sí de alegría cuando vio al pececillo subir con su preciada joya. En muestra de agradecimiento, le prometió que le otorgaría tres deseos.&lt;br /&gt;- Un deseo es a menudo un arma de doble filo y es mejor que reflexiones bien antes de pedirlo - le aconsejó.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Laguna.0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Laguna.0.jpg" border="0" alt="(www.comitatoparchi.it)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tras pensárselo un poco, el diminuto pez le dijo:&lt;br /&gt;- Ninfa de las Aguas: somos muy felices en nuestra colonia. Siempre estamos jugando y haciendo bromas, pero somos las más pequeñas criaturas de tu creación y todos se alimentan de nosotros. No tenemos reposo ni de día ni de noche, porque siempre tenemos miedo de que nos coman. Así que me gustaría que me convirtieras en un animal fuerte y con grandes dientes para defenderme.&lt;br /&gt;- Tu especie es muy importante para las crías del Reino de las Aguas.- concedió la ninfa - Pero busca una pareja y con los dos crearé una nueva raza a la que ningún habitante de las aguas pueda devorar.&lt;br /&gt;El dril se zambulló contento en busca de su pareja favorita y pronto regresó junto a la ninfa. Invocando los poderes de los que disponía, la ninfa convirtió a los pequeños pececillos en unos formidables animales de cinco metros, con grandes dientes y una cola enorme.&lt;br /&gt;- ¿Has pensado ya tu segundo deseo? - pregunto la ninfa. &lt;br /&gt;- Todavía no. Si nos lo permites, vamos a gozar de nuestra nueva apariencia y te llamaremos cuando hayamos reflexionado.&lt;br /&gt;La ninfa se retiró y los dos nuevos animales comenzaron su nueva vida. Desde entonces, ningún pez se atrevió a intentar cazarle. Pero eran tan grandes que tenían que cazar una gran cantidad de peces para alimentarse y pronto devoraron a la mayoría de los peces de la laguna. No tardaron en darse cuenta de que se quedarían sin comida antes del siguiente año.&lt;br /&gt;Así que el drilo - pues así le había rebautizado la Ninfa de las Aguas - volvió a llamar a la Nnfa de la Auas y le pidió:&lt;br /&gt;- Ahora quisiéramos tener patas, para poder cazar también a los animales que beben en la orilla de la laguna. &lt;br /&gt;La ninfa, que estaba preocupada porque no quedaban casi peces en la laguna, se lo pensó un momento. No podía crear animales terrestres, para eso estaba la Ninfa de la Tierra. Aunque era verdad que muchos animales de tierra pescaban a los peces de sus ríos y ella nunca se había quejado. Al cabo de un rato, decidió que era justo que también un pez cazara animales de vez en cuando.&lt;br /&gt;- Te concedo tu deseo. Tendrás unas pequeñas patas con las que podrás caminar por la orilla, pero nunca podrás correr ni saltar como un animal de tierra, de la misma forma que ninguno de ellos puede nadar tan bien como un pez. ¿Estás de acuerdo? - preguntó.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Dril.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Dril.jpg" border="0" alt="(www.oficinadigital)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al drilo le pareció que con avanzar por la orilla unos pocos metros podría capturar a sus presas fácilmente y la ninfa le dotó de cuatro pequeñas patas, suficientemente fuertes como para poder soportar su peso, pero tan cortas que apenas podía correr unos pocos metros sin agotarse. &lt;br /&gt;- ¿Has pensado tu último deseo? - le preguntó la ninfa al nuevo ser, al que bautizó codrilo, para distinguirlo del anterior.&lt;br /&gt;- Como tú dijiste, pedir deseos es más difícil de lo que parece. - reflexionó el animal - Esta vez nos lo pensaremos mejor antes de gastar el último.&lt;br /&gt;El codrilo volvió tan contento a la laguna con sus recién estrenadas patas. Durante mucho tiempo, los codrilos fueron los señores de la laguna. Ahora, además de grandes peces, se alimentaban de garzas, crías de antílopes o cebras que se acercaban a beber. La laguna, libre de la opresión del temible depredador, volvió a florecer. Poco a poco los animales fueron aprendiendo a defenderse del codrilo. Los antílopes intentaban clavarle sus afilados cuernos, las cebras le pateaban con sus pezuñas. Las garzas picoteaban su lomo con sus largos picos. Además, cada vez que el hambriento codrilo emergía en la húmeda ribera, nubes de mosquitos se cebaban en su fina piel plateada. &lt;br /&gt;El codrilo pasó mucho tiempo reflexionando antes de convocar de nuevo a la Ninfa de las Aguas.&lt;br /&gt;- Ha pasado mucho tiempo, codrilo. ¿Has pensado ya tu último deseo? - le saludó la ninfa.&lt;br /&gt;- Sí. Quisiera tener una piel más dura. Una coraza tan fuerte como para que ningún cuerno, pezuña ni pico pueda atravesarla, pero flexible para poder nadar y moverme por el río a mis anchas. - solicitó el codrilo.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/pinturacocodrilo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/pinturacocodrilo.jpg" border="0" alt="(www.yucatan.com.mx)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La ninfa volvió a cumplir su promesa con el animal. Cubrió su lomo de una coraza de gruesas escamas que se tornaba blanda y flexible en su panza, de forma que podía nadar y girar sobre sí mismo con la misma agilidad de antes.&lt;br /&gt;-  Bueno, ahora eres más fuerte e invulnerable. - se despidió la ninfa - Tu aspecto ha vuelto a cambiar, así que te llamaré cocodrilo, para diferenciarte de tu antecesor. Recuerda que ya no podré ofrecerte más deseos así que, a partir de ahora, tendrás que ingeniártelas tu solito para sobrevivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cocodrilo se internó en la laguna de nuevo. Al poco tiempo, cazar se volvió una tarea rutinaria y sumamente fácil. Emergía súbitamente en la orilla y podía devorar a la pieza que le apeteciera apenas sentía la punzada del hambre. Seguía siendo un formidable nadador y en la laguna ningún pez era rival para él. Sin nadie que los atacase, los cocodrilos no tenían otra cosa que hacer en todo el día y se pasaban el día tirados al sol en la ribera del río o dejándose mecer perezosamente por las corrientes. El aburrimiento les volvió cada vez más cascarrabias. Se convirtieron en seres gruñones a los que molestaba cualquier cosa que perturbara sus interminables siestas. Como peleaban a menudo entre ellos y siempre estaban de mal humor, fueron dejando de lado sus juegos amorosos. La hembra se mudó a un extremo de la laguna y las visitas de su compañero eran cada vez menos frecuentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cocodrilo es, desde entonces, el rey indiscutible de la laguna. Eso sí, un rey malhumorado y aburrido, rechazado por sus congéneres y temido por sus vecinos. El más temible, pero también el más solitario de todos los animales de la creación. Por eso el cocodrilo llora cuando come. Llora recordando cuando vivía en grandes bancos con miles de amigos alegres y bulliciosos, dedicando el día entero a la diversión y a los juegos amorosos. Llora porque sabe que el precio de comerse a esa presa ha sido su propia felicidad. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/cocodrilo.0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/cocodrilo.0.jpg" border="0" alt="(www.ferjus.bizland.com)" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-4741423614936446250?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/4741423614936446250/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/11/por-que-lloran-los-cocodrilos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/4741423614936446250'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/4741423614936446250'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/11/por-que-lloran-los-cocodrilos.html' title='Por qué lloran los cocodrilos'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-1904032335802237636</id><published>2005-10-30T11:30:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.936-07:00</updated><title type='text'>El Beso</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold;font-size:78%;" &gt;Para ti, niña mía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El beso &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/7641/3344/1600/JCarlton-lips-www_vipgrafx_com.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; WIDTH: 272px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 204px" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7641/3344/1600/JCarlton-lips-www_vipgrafx_com.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Nuestros labios apenas se tocaron. Dos lienzos de seda que se acariciaban mecidos por una suave brisa. Mi boca recorría su hermoso rostro apenas rozando su piel, como el ala de un pájaro que besara su terciopelo. Ella se estremecía a cada contacto, su vello se erizaba al sentir mi aliento en su cuello, mi boca regresando hacia la suya lentamente, deteniéndose en cada centímetro de piel.Ejercí con los míos una ligera presión y los suyos respondieron carnosos como un albaricoque maduro. Cada pliegue se abría como un colchón blando que espera ser mullido por dos amantes. Tomé su labio inferior entre los míos, capturándolo en un abrazo suave y dilatado. Su boca se entreabrió dejando escapar un leve suspiro, respondiendo a la presión con un ligero temblor y alargándose de nuevo en busca de los míos, que esperaban a un milímetro suyo la respuesta de su boca tierna y jugosa.Acaricié su piel con la punta de mi lengua, humedeciendo lo que el fuego había secado. Ellos se abrieron más, ofrecién&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/7641/3344/1600/besoklimt.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; WIDTH: 185px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 396px" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7641/3344/1600/besoklimt.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;dose agradecidos a la caricia, gozando de la humedad recuperada. Mis caricias fueron subiendo en intensidad, buscando la gruta de su secreto, acariciando la lengua que me esperaba temblorosa de deseo. Recorrí cada rincón de su boca con mis caricias, conjurando en cada arabesco a las llamas que crecían en mi interior. Su lengua buscaba en la mía las chispas que trasmitían el fuego que nos consumía. Como cera derritiéndose, nuestros cuerpos se fusionaban en uno solo. El mundo ya no existía, licuado por la lava de nuestro volcán.Ella respondía a mi boca chupando, lamiendo, mostrando a las claras sus deseos. Ahora su lengua era como un pequeño clítoris que recibía los embates de la mía, estremecido. Ahora, sus labios recibían a mi lengua agradecidos, capturándola y recorriéndola en un anticipo impaciente de la próxima visita de mi miembro. Cada vez que abandonaba sus labios en busca de su cuello, éstos se abrían en un gesto sensual, premonitorio, formando un círculo perfecto, gimiente y ávido de aquello que esperaban recibir.Nuestros corazónes se acompasaron, interpretando al unísono un crescendo sin fin. La sangre se agolpaba en nuestras mejillas. Mis manos ansiando encontrar el roce de su piel, nuestras bocas fundidas en una danza sin fin.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-1904032335802237636?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/1904032335802237636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/10/el-beso.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/1904032335802237636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/1904032335802237636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/10/el-beso.html' title='El Beso'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-7944191386110210345</id><published>2005-09-27T03:47:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.944-07:00</updated><title type='text'>Piloto automático</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/renault_koleos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/renault_koleos.jpg" alt="(www.renault.es)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las últimas luces de la tarde bañaban de rojo el paisaje mientras el automóvil recorría a toda velocidad la recta.&lt;br /&gt;- Adoro hacer el amor de esta forma - ronroneó Sara a la par que el auto se precipitaba por una suave pendiente, levantando imperceptiblemente sus nalgas de los muslos de su compañero.&lt;br /&gt;Alex respondió con un suspiro cuando el final de la pendiente presionó largamente el cuerpo de su amante sobre él.&lt;br /&gt;- Lástima que el recorrido dure tan poco, - murmuró en su oído - en media hora habremos llegado.&lt;br /&gt;Habían elegido ese trayecto por la suavidad de sus toboganes, que superaban en línea recta las interminables colinas de la meseta antes de descender la abrupta pendiente que les llevaba a su destino, a orillas del mar. Era una pista muy frecuentada por las parejas de enamorados. Ideal para hacer el amor por el camino y pasar el fin de semana junto al mar.&lt;br /&gt;Sincronizaron su clímax con los últimos traqueteos del puerto, justo antes de desembocar en la corta llanura que se extendía hasta la orilla.&lt;br /&gt;Sara terminaba de retocar su peinado cuando el vehículo se detuvo en la entrada del hotel. Haciendo caso omiso a la mirada pícara del portero, salió al exterior alisando su falda.&lt;br /&gt;- No entiendo por qué a la gente no le gustaba al piloto automático - comentó con un guiño a su novio.&lt;br /&gt;- Bueno, tengo entendido que conducir disparaba la adrenalina al personal.&lt;br /&gt;- Pues yo prefiero que me disparen otras cositas... - susurró Sara a su oído, sujetando la mano de èl sobre su cadera y mirándole fijamente a través de las gafas tintadas.&lt;br /&gt;Se acercaron a recepción y Alex pasó la tarjeta por el lector. Una voz metálica, carente de inflexión, le saludó:&lt;br /&gt;- Bienvenido al complejo Marparaíso, señor. Mi nombre es Mary Mar. Su habitación es la 2102. Los ascensores se encuentran a su derecha. Esperamos que su estancia sea de su agrado. Si se le ofrece cualquier cosa, no dude en solicitar nuestra ayuda.&lt;br /&gt;- Vale, vale, chatarrilla - comentó jocosamente Alex, sin separar la mano de la cadera de Sara - devuélveme ya mi tarjeta.&lt;br /&gt;Se dirigieron al ascensor. Las puertas se abrieron automáticamente y sonrieron con satisfacción al observar el moderno interior. Nada más entrar, la pared semicircular se iluminó mostrando un paisaje de ensueño: una playa paradisíaca que se extendía hasta los acantilados que se perdían a lo lejos entre la bruma. Un mar esmeralda rompía en grandes olas, coronadas con penachos de espuma. La copa de una palmera cargada de cocos asomaba por la derecha, arrojando su fresca sombra a sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/PlayaElAgua.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/PlayaElAgua.jpg" alt="(www.playaelagua.info)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto promete... - sugirió ilusionada Sara, aspirando el aroma a brisa marina... - parece que es de última generación.&lt;br /&gt;- ¿A su habitación, señores? - sugirió la voz metálica.&lt;br /&gt;- Sí, Mary Mar. ¿Sabes si ha llegado ya el equipaje?&lt;br /&gt;- Su equipaje está listo, señor.&lt;br /&gt;- Gracias.&lt;br /&gt;- A su servicio.&lt;br /&gt;El ascensor frenó suavemente en el piso 21. Las puertas se abrieron hacia un pequeño recibidor de paredes acristaladas. Sus pasos crujieron sobre la moqueta de poliplasma que simulaba la arena de la playa. La vista sobre la bahía era excelente. Pararon unos segundos a contemplar el vuelo de las gaviotas, que evolucionaban sospechosamente a su altura.&lt;br /&gt;- Son imágenes sintéticas - comentó desilusionada Sara.&lt;br /&gt;- ¿Qué esperabas? ¿Una gaviota volando delante de cada vestíbulo?&lt;br /&gt;- Ya, pero preferiría que no las pusieran. Así, si pasa una, sé que es de verdad...&lt;br /&gt;- Pues a mí me parece bien. Vamos, estoy deseando bajar a la playa - tiró de su mano hacia el pasillo.&lt;br /&gt;Una puerta se abrió silenciosa ante ellos y la voz de Mary Mar les dio la bienvenida por enésima vez.&lt;br /&gt;- Su habitación, señores. Esperamos que todo sea de su gusto.&lt;br /&gt;- Sí, gracias - respondió Alex mecánicamente mientras la puerta se cerraba a sus espaldas.&lt;br /&gt;- Nos cambiamos rápido y bajamos a ver la bahía, ¿vale? - comenzó a urgir a su compañera, que estudiaba el interior del armario.&lt;br /&gt;- Si, claro. ¿Crees que me sentará bien? - preguntó estirando sobre su ropa un bañador plateado de profundo escote en uve que debería mostrar generosamente su ombligo.&lt;br /&gt;- Claro, cariño. Ya sabes que a tí todo te queda de maravilla..&lt;br /&gt;- Ya. Pero... ¿No crees que me hace el pecho pequeño? - Se volvió hacia el espejo ajustando la prenda contra su cuerpo. El contacto del tirante sobre la piel desnuda de su hombro activó el autocolor, tornando la prenda del color crema del techo. - Mary Mar, ¿podrías activar las paredes? Quiero ver cómo me queda el azul cielo...&lt;br /&gt;Inmediatamente las paredes y el techo de la habitación se cambiaron, mostrando una imagen de playa parecida a la del ascensor aunque, esta vez, pequeñas olas rompían a su alrededor mansamente.&lt;br /&gt;- Mary Mar: fuera volumen, olor. - ordenó Alex - No los necesitas para cambiarte, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Da igual, tesoro. ¿Qué tal me queda ahora?&lt;br /&gt;Al girarse sobre sí mismo no pudo reprimir un silbido de admiración. Realmente estaba espléndida. El ajustado bañador cubría elegantemente su pubis y ascendía separándose bajo su ombligo en dos líneas cada vez más delgadas hasta sus hombros, adheriéndose a sus pechos. El cambiante azul del cielo, transitado por ligeras nubes movidas por el viento, contrastaba con la piel morena de la joven. Sara se dio la vuelta coqueta, alzándose sobre las puntas de los pies. Las líneas rectas y angulosas de la parte delantera producían un agradable contraste con la suavidad de las curvas de la insinuante parte posterior, cuyos tirantes trazaban una ligera curva que iba pronunciándose suavemente hasta cerrarse al final de su espalda.&lt;br /&gt;- Deliciosamente abajo - murmuró para sí Alex.&lt;br /&gt;- ¿Decías? - se volvió coqueta de nuevo.&lt;br /&gt;- Nada, nada, que me gusta mucho.&lt;br /&gt;- ¿De verdad? ¿No me hace algo gorda?&lt;br /&gt;Nunca entendió la manía de las mujeres en insistir sobre sus posibles defectos. Ella sabía perfectamente que no le sobraba ni un gramo. Pasaba horas al día revisando su controlador biótico.&lt;br /&gt;- Cariño, sabes que no te sobra ni te falta nada - avanzó abrazándola.&lt;br /&gt;- Espera, espera... - le separó unos pasos - ¿seguro que está bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Las_Galeras.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Las_Galeras.jpg" alt="(www.jwgetaways.com)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, mi amor. - no pudo ocultar un deje cansino - Venga, vamos abajo. - Terminó, enfrentándose a su vez al estante de los bañadores. En un santiamén se había desnudado y vestía un tanga irisado, cuya bolsa sujetaba firmemente su sexo, mostrando su pubis rasurado.&lt;br /&gt;- ¿No te vas a poner el autocolor? - le preguntó Sara, contemplando apreciativamente su anatomía.&lt;br /&gt;- No podría competir con el tuyo... parece que vamos de uniforme.&lt;br /&gt;- Ya, pero me gusta más la forma del otro&lt;br /&gt;Alex se preguntó qué quería decir con lo de 'la forma del otro'. A él todos le parecían iguales. Siempre los elegía exactamente a la medida de sus genitales, y las tiras que se ajustaban a sus caderas y pasaban entre sus glúteos tenían prácticamente el mismo grosor. Salvo el color, le parecía imposible diferenciarlos, pero decidió no decir nada.&lt;br /&gt;- Mañana me lo pongo, mi vida. ¿Bajamos ya? - añadió con ligera impaciencia.&lt;br /&gt;- Sí, espera un instante, que me cambio de calzado.&lt;br /&gt;Sara se inclinó calzándose unas sandalias plateadas. Reguló la altura del tacón con un gesto mecánico. Sacó un lápiz de pintura de su bolso y fué tocando suavemente cada uña del pie. Tocó ligeramente su bañador para sincronizar el color. Las pequeñas nubes comenzaron a deslizarse de una uña a otra con deliciosa cadencia. Tomó el pequeño bolso rápidamente y salieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomando la mano de la muchacha, Alex se dirigió al ascensor. En un santiamén estaban en el espacioso hall, recorrido por unos pocos huéspedes. Un hombre entrado en años tomaba un cocktail apoyado indolentemente en la barra. La que parecía su esposa cubría su cuerpo con una gasa arcoiris anudada al cuello que ocultaba parcialmente su bañador de color mimbre. Unos niños jugaban entre los sofás con sus pistolas siderales. Alex no pudo reprimir una oleada de furor al observar la mirada lasciva con que el hombre acompañaba los movimientos de Sara. La decoración del hall, en madera y mimbre, hacía que el bañador de ella se mostrara prácticamente del color de su piel, provocando la sensación de que iba desnuda. Una ninfa desnuda, vestida únicamente con unas sandalias plateadas de tacón invisible y unas gafas de sol tornasoladas.&lt;br /&gt;Miró de reojo a su compañera. Avanzaba altiva, consciente de su imponente aspecto. Estaba acostumbrada a provocar esa reacción en los demás. Se diría que, hasta cierto punto, disfrutaba de la situación, sintiéndose admirada y deseable. "Bueno, al menos le sirve para algo tanto dinero invertido en su aspecto" - pensó acelerando el paso mientras sentía sobre su espalda la mirada evaluadora de la dama. Esta vez fue Sara la que aceleró perceptiblemente.&lt;br /&gt;Llegaron hasta la inmensa cristalera que se abría hacia el exterior y pararon unos instantes, disfrutando del paisaje. Una hermosa playa tropical flanqueada de altas palmeras se abría ante ellos en forma de media luna. Al fondo, los acantilados semiocultos por la bruma de las olas que rompían a su alrededor. Una pasarela de madera partía del pequeño porche, cubierto del mismo material, y avanzaba sinuosa entre arbustos cubiertos de flores hasta una caseta de techo de paja. Bajo su fresca sombra se resguardaban algunos parroquianos, sentados sobre altos taburetes. El olor a sal y a algas lo impregnaba todo. Casi podían sentir la suave brisa marina mecer sus cabellos.&lt;br /&gt;- Venga, vamos a ver cómo es - tiró Alex impaciente de la mano de su compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/Chiringuito.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/Chiringuito.jpg" alt="(members.aol.com/islandtmtr)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pequeña puerta se abrió ante ellos. Durante unos instantes permanecieron inmóviles, deslumbrados por el sol. Esperaron a que sus gafas se graduaran a la nueva intensidad de la luz y comenzaron a recorrer el porche hacia el camino.&lt;br /&gt;Entonces sucedió. Sara pisó mal entre la última tabla del porche y la primera de la pasarela. El tacón automático de su sandalia reaccionó rápidamente provocando una brusca sacudida y Sara cayó sobre la pasarela, golpeándose con dureza en la sien. El golpe hizo saltar la patilla y sus gafas de sol salieron despedidas hacia la arena.&lt;br /&gt;Instintivamente, estiró un brazo para tomarlas. No pudo reprimir un grito de sorpresa cuando sus dedos tomaron contacto con lo que, hasta ese momento, creía arena. Docenas de bolitas de corcho blanco se adherieron a sus dedos mientras cogía la patilla de las gafas. Levantó la vista a su alrededor. La pasarela de plástico azul avanzaba entre un mar de bolas de corcho. No había flores ni arbustos. No había arena ni conchas. El cielo anaranjado por la radiación estaba jalonado por franjas de pesadas nubes grises. Ninguna gaviota habría podido sobrevivir en aquel mar plomizo, de encrespado oleaje. A unos veinte pasos se encontraba la caseta de plástico reflectante. Junto a ella, los parroquianos conversaban animadamente encaramados a sus taburetes, todos con sus gafas de sol, ajenos a la realidad que les circundaba. Se dio la vuelta, boquiabierta aún. La mole del hotel ascendía hasta el cielo. Un imponente búnker de hormigón, salpicado de minúsculos ventanucos y recorrido por grandes tubos de aluminio anodizado.&lt;br /&gt;Volvió sus ojos hacia Alex. Tardó unos segundos en reconocer que aquella masa de ciento cincuenta kilos de grasa fláccida, que mostraba impúdicamente sus rollizas formas era su compañero. Únicamente reconoció las gafas tintadas, que ocultaban sus ojos bajo un cráneo  coronado con pequeños mechones de pelo gris, y el tanga irisado semioculto entre las carnes fláccidas. Tomó las gafas y las volvió como un espejo para mirar su propio rostro. Fue lo último que hizo antes de desmayarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-7944191386110210345?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/7944191386110210345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/09/piloto-automatico.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/7944191386110210345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/7944191386110210345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/09/piloto-automatico.html' title='Piloto automático'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-2283871073150160822</id><published>2005-09-13T02:16:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.964-07:00</updated><title type='text'>Tercer Planeta, lugar de vacaciones (Capítulos I a IIII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/tierrawallpaper1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/400/tierrawallpaper1.jpg" alt="(perezo.tripod.com.pe//sitebuildercontent/sitebuilderpictures/tierrawallpaper.jpg)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alarma saltó en el Centro de Seguimiento de Robledo de Chavela, en España (CSRC-Spain, para el resto del mundo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el SEE (Sistema de Escucha Extraterrestre) comenzó a emitir las coordenadas, el operador saltó de su silla sobresaltado. Eran las dos de la mañana, y se encontraba en ese estado de semiinconsciencia tan habitual entre los operadores de noche, cuyo único cometido consistía en vigilar los monitores, que a su vez vigilaban los procesos que se ejecutaban en máquinas cuya ubicación física desconocían.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/wopr.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/400/wopr.jpg" alt="(www.sorgonet.com/security/tea/)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mirar durante siete horas seguidas las seis grandes pantallas, en las que parpadeaban constantemente líneas con texto negro sobre fondo verde, esperando que una línea cambiara a amarillo o rojo era una labor estúpida y repetitiva, así que Juan había desarrollado una pequeña aplicación en su propio PC que vigilaba por su lado la salida de los procesos antes de que se enviaran a la consola y le informaba si alguno emitía una alarma. Esto le había mantenido ocupado unas semanas, pero el efecto – muy a su pesar – fue el contrario al deseado, porque ahora no tenía nada que hacer en toda la noche. Su programa le avisaba acústicamente y pasaba las noches en un estado de duermevela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que pensó fue que su programa fallaba, pero en el monitor de la consola una línea había pasado del verde al rojo: “Es extraño, juraría que nunca había saltado ese testigo”, pensó mientras abría el manual de operaciones. Recorrió con el dedo la lista de códigos hasta encontrar el que buscaba: “SEE-501” – repitió mentalmente – “página 187”. Abrió el manual por la página adecuada. “A ver... acciones correctoras... ¡que raro, no hay!. ¿Y teléfono del responsable?... menos mal, al menos puedo llamar a alguien.” Marcó el número de teléfono mecánicamente. “Un móvil – pensó – espero que no lo tenga apagado, o el coordinador se va a pillar un cabreo...”. A la sexta llamada, una voz somnolienta respondió al otro lado de la línea:&lt;br /&gt;- ¿Hello, who is calling?&lt;br /&gt;- ¡Joder, la hemos cagao, un guiri! – no es que le cayesen mal los extranjeros, pero su inglés no era precisamente fluido – Jelo, jiar Juan Domínguez, from di si-es-er-si-espain, güi jaf an craitical alarm on auer scrins - farfulló como pudo, sintiéndose estúpido e ignorante, como siempre que tenía que hablar en inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La siguiente frase fue como un bálsamo para sus oídos:&lt;br /&gt;- ¿Juan? Soy Luis Robles. – Luis y él habían coincidido en varios seminarios el año anterior - ¿qué pasa? ¿por qué me llamas a estas horas?&lt;br /&gt;- Luis, ¡menos mal, chico!. Perdona que te despierte, pero tengo una alarma en el SEE, y no hay ningún procedimiento en el manual.&lt;br /&gt;- ¿En el SEE?  – preguntó Luis asombrado - ¿Estás seguro? ¿Qué código de alarma tienes?&lt;br /&gt;- Un cinco cero uno – respondió Juan con un deje de familiaridad, “que se note que estamos acostumbrados a estas cosas...” pero no tuvo tiempo ni de acabar de pensarlo, porque del otro lado del teléfono, le llegó una especie de aullido:&lt;br /&gt;- ¡Juan, voy para allá ahora mismo, no pierdas de vista el monitor!. ¿Tienes una consola de AIX?&lt;br /&gt;-   Por supuesto, tengo varias...&lt;br /&gt;- Pues arranca una sesión contra sep001, user eepeese, pasgüor pajarobobo, y llama a eeesepeceteerreele con un forc a salidapuntolog. ¡Estoy allí en veinte minutos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chasquido del teléfono casi le dolió en el oído. “Pues sí que está histérico el Luis éste. Ni que la NASA fuese suya” – pensó mientras se sentaba delante de la consola y tecleaba lo que le acababan de decir - “pajarobobo, hay que j... con éstos y sus pasgüors... ya está. Ahora, eespctrl | fork ... espero que sea todo en minúsculas... ¡pues sí, parece que es esto!”&lt;br /&gt;La pantalla comenzó a lanzar líneas ininteligibles de coordenadas:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;x=1677E-10     y=18993E26     z=46145E02     v=7,133&lt;br /&gt;x=1674E-10     y=18900E26     z=46149E02     v=7,132&lt;br /&gt;x=1670E-10     y=18741E26     z=46156E02     v=7,134 ...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, ya está hecho. Ahora, a esperar a éste. Pues me ha fastidiado la noche, hoy que quería descansar para quedar con Pili prontito...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/wargamesscreen.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/wargamesscreen.jpg" alt="(www.sorgonet.com/security/tea/)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis conducía mecánicamente. Sus ojos, manos y pies reaccionaban de forma refleja ante el cambiante microcosmos iluminado por los faros. Alrededor, la nada se extendía en todas direcciones excepto aquel reflejo rojizo que se dibujaba en el retrovisor. Pero su cabeza estaba más allá: más allá de la sinuosa carretera de montaña, más allá de la oscuridad que le rodeaba, más allá de las estrellas que se vislumbraban intermitentemente entre las sombras de las copas de los árboles. A millones de kilómetros de distancia, un objeto de velocidad variable se acercaba al sistema solar. Al menos, así debería ser si el sistema de escucha funcionaba correctamente.&lt;br /&gt;En las simulaciones el sistema se había comportado bien pero nunca habían podido contrastarlo con datos reales. Era la primera vez en tres años que devolvía una alarma, y no las tenía todas consigo. Mentalmente se iba preparando para la decepción: seguramente sus cálculos serían erróneos; la atenuación de la señal en el espacio o la distorsión provocada por los campos magnéticos de otros cuerpos celestes podrían haber devuelto una lectura equivocada; quizás los algoritmos no eran los correctos... En estos momentos, hasta dudaba de la posibilidad de que se pudiera interpretar el retorno de las ondas emitidas desde la Tierra. Demasiadas incógnitas en juego, demasiadas excepciones que no sabían tratar. En todo caso, lo único que podía hacer era acercarse al centro de seguimiento y ver los datos con sus propios ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/tree-moon-street-light-car-lights-long-exposure-night-mono-AXM.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/tree-moon-street-light-car-lights-long-exposure-night-mono-AXM.jpg" alt="gallery.hd.org" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coche dio un bandazo a la salida de la curva. Había pisado el arcén, tapizado de pinaza seca. Tuvo que dar un volantazo para evitar salirse directamente al pinar. A éste le sucedió otro y otro... estaba perdiendo el control del vehículo. Las luces iluminaban ahora la ladera de la montaña, ahora el talud, la carretera había desaparecido, no conseguía orientar el morro, las ruedas gimieron, algo golpeó debajo suyo y una rama entró por el parabrisas con gran estrépito.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/car-lights.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/car-lights.jpg" alt="www.owlfish.com" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Juan releyó por tercera vez las notas de turno. No le hacía gracia tener que dejar mal a un compañero, pero aquél tipo se lo había ganado a pulso. Había pasado la noche escuchando el pitido del monitor y no se atrevía a cerrar la sesión abierta en la consola. En la pantalla, las líneas de coordenadas continuaban saliendo a razón de una cada tres segundos. De puro aburrimiento estuvo un rato cronometrándolas. Para ser más exactos lo hizo cinco veces a lo largo de la noche. No sabía que conclusión podría sacar si en lugar de un segundo y medio tardaban seis y cuarto, o sólo medio segundo, pero no tenía nada mejor que hacer. Bueno, eso y calificar mentalmente a la familia de Luis Robles, que culpa tendrían los pobres.&lt;br /&gt;Pero Luis no dio señales de vida. No apareció en toda la noche. El móvil daba desconectado o fuera de cobertura; buscó el teléfono de su casa, pero no apareció tampoco por ningún lado y la noche, mirando de reojo el monitor de la cámara de seguridad de la entrada, se le había hecho interminable. Parecía como si llevara semanas allí encerrado, sin más pasatiempo que mirar las líneas que seguían llenando con exasperante regularidad la pantalla de su monitor.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/isoscc.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/isoscc.gif" alt="www.vilspa.esa.es" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y Luis, sin venir. Estos jefes de proyecto eran la leche. Seguro que había decidido pasarle el marrón a algún becario, que aparecería a las nueve de la mañana recién afeitado y mas despistado que un piojo en la cabeza de un calvo, detrás de sus enormes gafas de concha. Y a él, que le zurzan ¿no?.&lt;br /&gt;No podía dejar el incidente abierto, sin más. ¿Cómo justificaba a su relevo aquella sesión abierta? y ¿qué le decía que hiciera con ella? Odiaba rellenar informes. Varias veces había estado a punto de cortar el proceso y mandarlo todo a freír espárragos. Así no tendría que justificar nada. Pero, si aparecía Luis por la mañana o mandaba a alguien ¿qué iba a decirles? Así que finalizó la descripción de la incidencia con un lacónico: "Esperar a la llegada del Jefe de Proyecto".&lt;br /&gt;Santiago entró en la sala a las siete y cinco de la mañana, fresco y recién afeitado, y encontró a un Juan cabreado, que esperaba impaciente con el abrigo puesto y la mochila preparada para marcharse.&lt;br /&gt;- Qué pasa, Juanito...¿Cómo ha ido todo?¿Alguna novedad? - preguntó con aire rutinario, como hacía cada mañana, pero con cuidado de no acentuar demasiado ninguna palabra. - "Joder, parece muy enfadado, cualquiera le tose.." - pensó para sus adentros.&lt;br /&gt;- Ahí te dejo las notas de turno. Cuando vengan del proyecto SEE, les dices que en la consola cuatro tienen volcándose sus datos. Menuda noche me han dado. - y dando un portazo, salió de la sala como un vendaval.&lt;br /&gt;"Lo dicho, éste se ha quedado sin polvo este finde" - pensó Santiago mientras se sentaba en su silla y abría el documento - "¡Pero si no ha pasado nada!, una alarma en ese-e-e. Pues no entiendo a que viene esto. Si le hubiera tocado lo que a mí... algunos se quejan de vicio. Pues nada, ahí se queda en la consola, y a esperar a que vengan..."&lt;br /&gt;Cuando, a las doce de la noche, apareció Juan a hacer su relevo, estaba de un humor de perros. Había discutido con Pili. Ella quería pasar la semana santa en el apartamento de Benidorm, con su madre, su hermano y sus sobrinos. No entendía por qué no podía pedirse un día libre, total, solo un día. ¿Es que los otros no faltaban cantidad de veces?¿Acaso no le tocaba a él doblar turnos para suplir a Santiago o a Miguel? Lo que pasaba es que él no tenía huevos. Los demás le tomaban por idiota. Claro, cuando era ELLA la que le necesitaba, no podía hacer nada; pero que se lo pidiera un compañero: entonces se bajaba los pantalones hasta los tobillos.&lt;br /&gt;Había dejado en el bolsillo el anillo que le había comprado, furioso. "¡Si seré imbécil...me dejo la pasta en esta porquería, que cuesta el sueldo de tres meses... me harto a doblar turnos por pillar dos duros...es que soy idiota. Todas las mujeres son iguales. Mi madre, mis hermanos, mi menda y, por último, el payaso de mi marido!"&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/AirTraffic-4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/AirTraffic-4.jpg" alt="www.faa.gov" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Miguel estaba tomándose el último café de la tarde, recostado indolentemente en la butaca.  Le recibió con un guiño familiar:&lt;br /&gt;- Que tal, Juanito, dice Santi que anoche te piraste cabreado. Tranquilo, tío. ¿No lo ves? Al final ni se han pasado por aquí los del ese-e-e. No te agobies, chaval, que estos son todos iguales. Mira, ahí sigue la consola escupiendo líneas como loca. Por cierto, que el fichero de log ya ocupa 20 megas, pero no te preocupes, que ya me han ampliado el failsistem. - Al ver que Juan no le respondía, prosiguió como si nada - Bueno, yo me piro que esta noche tengo partida de póker. Abur, chavalote - terminó mientras se dirigía a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan lanzó una mirada de odio a la consola, que continuaba emitiendo su informe a intervalos regulares:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;x=423E-10   y=5317E26   z=6212E03   v=3,100&lt;br /&gt;x=419E-10   y=5284E26   z=6239E03   v=3,110&lt;br /&gt;x=416E-10   y=5226E26   z=6248E03   v=3,108&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre que les... ¡pues se van a jorobar!. ¡Si es tan urgente, que vengan ellos a arrancarla! Tecleó furiosamente: controlcé, controlcé, controlcé, quilmenosnueve... y después, con gran dignidad, se dirigió parsimonioso a la máquina del café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/m-mars-attack.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/m-mars-attack.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nave atravesaba a velocidad vertiginosa la galaxia. Todos sus viajeros dormían, mientras el piloto automático ajustaba la velocidad para evitar las órbitas de los asteroides erráticos. Habían salido de la velocidad de crucero hacía rato, y la nave desaceleraba paulatinamente a medida que se acercaba a su destino. La computadora inició la secuencia de acercamiento. Los durmientes fueron despertando poco a poco, entumecidos aún por el efecto del narcótico. Una luz tenue iluminó la sala de hibernación y las carcasas de los nichos se abrieron dispersando una pequeña nube de vapor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zaus se acercó al tablero de control. Tratando de enfocar sus ojos, observó cuidadosamente la pantalla de navegación.&lt;br /&gt;- Estaremos en órbita en unos instantes - anunció al resto del grupo.&lt;br /&gt;- De acuerdo, cariño.  Déjanos un momento, porque Hercles se ha vuelto a levantar mareado - respondió Hara.&lt;br /&gt;- Intenta que no manche otra vez el suelo de la cabina, por favor. - respondió su marido - No me apetece nada hacer todo el camino de vuelta con ese asqueroso olor flotando por todas partes.&lt;br /&gt;- Vale, vale...¡Temisa, deja en paz a tu hermano! - la mano de Hara chasqueó sobre la nuca de la niña, que se dedicaba a dar vueltas alrededor del mareado pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/strait.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/strait.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zaus volvió a concentrarse en el tablero. Allá abajo, su destino refulgía bajo la luz de su única estrella.&lt;br /&gt;- Mira, Hara, es más bonito aún de lo que recordaba. Mira qué mares, qué hermosas bahías... estoy deseando aterrizar y darme un baño en aquella pequeña calita - añadió señalando un lugar del mapa.&lt;br /&gt;- Sabía que era buena idea volver, cariño, aunque estuviera tan lejos - respondió su compañera, orgullosa.&lt;br /&gt;- Ya, pero eso que dicen de los insectos... espero que no sea verdad que se han multiplicado, no me apetece nada tener que pasar todo el día fumigando a mi alrededor.&lt;br /&gt;- Ya veremos. Ya sabes que estos destinos exóticos suelen ser así, aunque muchas veces sólo se trata de leyendas, que propagan los viajeros para que la gente no venga y preservar su pureza. La otra vez no había tantos, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zaus sonrió recordando su primera visita, nada más nacer los pequeños. Hercles correteando por todas partes... Temisa dibujando riachuelos con su manita... cuántas veces habían recordado juntos aquellas vacaciones frente al álbum de recuerdos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/NASA_JPL_Caltech.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/NASA_JPL_Caltech.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-2283871073150160822?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/2283871073150160822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/09/tercer-planeta-lugar-de-vacaciones.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/2283871073150160822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/2283871073150160822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/09/tercer-planeta-lugar-de-vacaciones.html' title='Tercer Planeta, lugar de vacaciones (Capítulos I a IIII)'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-8718992048062700727</id><published>2005-08-30T04:12:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.977-07:00</updated><title type='text'>El Microscopio</title><content type='html'>Permitidme que, en la línea esta de relatos apocalípticos, os muestre uno que llegó hasta nuestros días. El hecho de que haya sobrevivido tanto tiempo esta historia no es tanto por su dudosa calidad literaria como por que casi acierta. En una ocasión - aún falta un poquito, pero no mucho - casi sucede de verdad.&lt;br /&gt;Seguro que, cuando veáis la noticia en vuestros ¿televisores?¿monitores? (no estoy seguro ahora mismo de cómo les llamáis a estas alturas) os acordaréis de mi relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P4B10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/world_war_iii.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/world_war_iii.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que ser por casualidad: la casualidad quiso que estuviera aquella noche en el laboratorio. La casualidad hizo que se estropeara el mecanismo de retroiluminación del microscopio electrónico. La casualidad, que mirara a la pantalla en ese momento. La casualidad, que me fijara en aquel pulso de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de una célula humana. El zoom indicaba quince millones de aumento, lo que mostraba claramente el citoplasma. Intrigado, ajusté los parámetros de nuevo, centrando en la pantalla el objeto luminoso. Incrementé el zoom en otro millón de aumentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí," - pensé - "parece como si tuviese luz propia. ¿De dónde vendrá?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré puertas y ventanas, apagué todas las lámparas del laboratorio, del pasillo, de la escalera... la luz continuaba. Cambié la orientación del monitor, aseguré las cortinas... ahí seguía. Si podía demostrar que emitía su propia luz, éste sería el primer cuerpo intracelular con esas características. ¡ Y donde hay luz hay energía!. Volví a incrementar el zoom del microscopio en otros diez millones de aumentos. La figura luminosa era redonda y emitía una luz rojiza. Otros cinco millones de aumentos y pude ver cómo a su alrededor giraban otros cuerpos más pequeños, reflejando su luz intermitentemente. Pensé en la diferencia de temperatura entre el objeto luminoso y los pequeños cuerpos de alrededor. Debía ser impresionante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fijé mi atención sobre un minúsculo cuerpo azulado, que giraba alrededor del gran objeto central. Mientras giraba formando una elipse alrededor del objeto luminoso, giraba también sobre su propio eje, como si alguien hubiera estado jugando al billar en tres dimensiones y lo hubiera lanzado tan lejos como la gravedad del elemento principal lo permitiese. Volví a subir el aumento, maravillado: se trataba de un objeto esférico, y la cara que quedaba oculta a la luz irradiaba también luz propia. Resultaba alucinante observar como, a medida que iba girando sobre sí mismo, las partes que quedaban a oscuras se iban iluminando, y se volvían a apagar al recibir de nuevo la luz directa del gran objeto luminoso. Subí el zoom diez millones de veces. Era realmente excepcional. Al observarlo desde más cerca comprobé que el objeto en sí no tenía luz propia. Miles de pequeñas fuentes de luz se iluminaban en la superficie de la esfera cuando ésta quedaba oculta a la luz del otro objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que puentear varias conexiones y dejar inoperativos varios sistemas para asignar sus recursos al ordenador central, pero conseguí subir el zoom en otros diez millones de aumentos. Me llamó poderosamente la atención una zona que, cada vez que entraba en las sombras, se iluminaba con un gran círculo de color violeta, único en toda la superficie de la esfera. Gracias al simulador pude comprobar que se trataba siempre de la misma zona. El fulgor violáceo aumentaba ligeramente por cada vuelta de la esfera. Necesitaba más recursos si quería acercarme más aún. Desconecté todos los sistemas auxiliares y los asigné al sistema principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de poco rato pude observar como de otra parte de la esfera se elevaba una fina columna rojiza, para volver a caer en otro lugar diferente del cuerpo. Al instante, desde la zona donde había caído la estela, se elevaron docenas de estelas iguales en dirección al sitio de donde procedía la primera. Antes de que llegaran, volvieron a elevarse docenas desde el primer sitio. Fue increíble ver como se cruzaban las estelas en el aire, sin chocar entre sí. Al tocar superficie las primeras estelas, observé que a su alrededor crecía una graciosa nubecilla de vapor. Eran tantas que la zona entera se cubrió de vapor irisado. No se había disuelto cuando el segundo grupo tocó suelo a su vez. En este caso fue aún más espectacular, porque donde cayeron estaba a la sombra. Todas las lucecillas que salpicaban la zona se apagaron al instante, y esta vez cada nube de vapor venía precedida por una hermosa luz anaranjada. Cuando las nubes se juntaron, toda la zona quedó iluminada de color naranja. Estaba maravillado con la hermosa reacción en cadena, pero sospechaba que necesitaría más definición para poder explicar tan extraños fenómenos. Y esto significaba dinero. Con lo que acababa de descubrir, el Instituto me concedería un aumento de la beca. Ya me veía recibiendo el Nóbel: "Científico del Instituto Astrofísico de Palo Alto, California, descubre las partículas intercelulares capaces de explicar las leyes que rigen el Universo." Decidí avisar al director del área de investigación para mostrarle la extraña esfera. Después podría pedirle el aumento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más salir al pasillo, supe que algo no iba bien. Una luz violácea inundaba todo el edificio. Me acerqué al amplio ventanal. Eran las dos de la mañana, y la luz violeta inundaba hasta donde alcanzaba la vista. "Estoy soñando" - pensé. En la planta baja encontré a la secretaria del director, que bajaba corriendo las escaleras. "Sara, ¿qué sucede, por qué corres?" - le grité antes de que se escapara por la puerta lateral. Sara se detuvo apenas un instante para gritarme: "¿No has visto el cielo? ¡La guerra acaba de empezar! Toda la Costa Este ha sido arrasada y una gran nube radioactiva se dirige hacia aquí. ¡Moriremos todos, esto es el fin! "&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me precipité escaleras abajo hasta mi despacho. No podía permitir que mi descubrimiento desapareciera conmigo. Comencé ha redactar un mensaje. Si lo enviaba a toda mi libreta de direcciones, alguien lo recibiría... Me interrumpió el jefe de seguridad, que venía - literalmente - barriendo todos los despachos y echando a todo el personal:&lt;br /&gt;- "¿Qué haces aquí todavía? ¿No sabes que la guerra ha comenzado? Para colmo, el microscopio electrónico está a punto de estallar. Se ha producido una reacción en cadena porque alguien ha colapsado el sistema de aumentos, consumiendo todos los recursos del sistema; los servidores de seguridad han sido desconectados... ¡Corre, va a explotar!"&lt;br /&gt;- "¡Tengo que enviar este informe antes de que la nube llegue aquí. No permitiré que este descubrimiento quede en el olvido!" - le grité mientras machacaba furiosamente el teclado.&lt;br /&gt;- "No saldrá. Alguien ha reasignado los recursos del servidor de correo al servidor de imágenes del microscopio. ¡Olvídalo y corre!" - me gritó mientras corría hacia la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/freud-leyendo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/320/freud-leyendo.jpg" alt="(www.clinicamente.com.ar)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como cada mañana, Robert recogió el periódico y se sentó ante el café, que le esperaba humeante. Comenzó a leer, somnoliento. Segundos después estaba despierto como si llevara horas levantado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Diario de Sydney                                                   Martes, 19 de diciembre de 2006.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:100%;" &gt;LA GUERRA HA COMENZADO. EL FIN DEL MUNDO ES INEVITABLE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;A estas horas, los Estados Unidos de América se encuentran bajo una nube radioactiva. Todo el continente americano está afectado, y la nube se desplaza a gran velocidad por el Pacífico. Se calcula que estará aquí en menos de catorce horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó cuando el Sistema Automático de Defensa de los EEUU (SAD) detectó un aumento irracional de radioactividad en Palo alto, CA. El sistema reaccionó en menos de diez segundos, enviando una andanada de misiles intercontinentales a Moscú, Pekín y Seúl. Los chinos y los coreanos no llegaron a reaccionar, pero desde la estepa siberiana partieron inmediatamente cincuenta misiles dotados de cabezas nucleares, que impactaron en Washington, New York y las principales ciudades de la costa este americana a las 08:06 a.m., hora local. La inmensa nube radioactiva recorrió todo el subcontinente en menos de cuatro horas. Se calculan en millones los muertos sólo en los EEUU.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cierre de esta edición, la nube llevaba recorrido un tercio del océano. Se calcula que llegará aquí esta misma tarde. El gobierno ha decretado el estado de excepción. Se recomienda a la población que no salga de sus casas. Nada se puede hacer para evitar la hecatombe. Europa, Asia y América del Norte yacen ahora mismo sometidas a temperaturas cercanas a los 300º C. Las comunicaciones intercontinentales están interrumpidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo nos queda rezar. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-8718992048062700727?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/8718992048062700727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/08/el-microscopio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8718992048062700727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8718992048062700727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/08/el-microscopio.html' title='El Microscopio'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-8070651267618826877</id><published>2005-08-29T05:39:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.988-07:00</updated><title type='text'>La lámina Riotinto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/RioTintoWater.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/400/RioTintoWater.jpg" alt="Río Tinto, Huelva. (nai.arc.nasa.gov/poster/poster_images/poster1_image5_RioTintoWater.jpg)" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 0.75pt; padding: 0cm 0cm 1pt;"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;Ejercicio 6: La lámina Riotinto&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hace unos ciclos se encontró en el paraje conocido como SPN, al sur de lo que los antiguos pobladores llamaban ‘Europa’, el escrito mejor conservado en lengua arcaica. Gracias a él se pudo descifrar una de sus lenguas principales y su contenido fue crucial para conocer las razones del fin de su civilización. Al principio se pensó que la suya era una lengua universal autotraducida como la nuestra, pero ahora - gracias a las laminillas fortnóxicas (*) - sabemos que coexistieron varios lenguajes en diferentes puntos del planeta, si bien no ha sido descifrado el propósito del código de color utilizado en éstas.&lt;/p&gt;         &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La lámina Riotinto relata el fin de una era, y el dramatismo que subyace entre sus líneas nos debe mover a la reflexión. Por más que pueda parecer risible la ingenuidad de los pobladores, no se debería tomar a broma la decadencia de una civilización. Dos de saurios y tres de homínidos poblaron el planeta antes que nosotros. Nadie sabe lo que el destino depara a la nuestra.&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Insto a estudiantes y aprendices a una lectura minuciosa y a la meditación sobre lo que la lámina contiene, tanto en su forma como en su fondo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Espero sus trabajos en mi bandeja para el final de la próxima rotación.&lt;/p&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/1600/MarsLander.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2989/1442/400/MarsLander.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"&gt;LA LAMINA RIOTINTO (aprox. 3600 ciclos antes de La llegada)&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“La roca llegó a Pasadena a finales del 2007. El proyecto había costado millones de dólares y se necesitaron dos años para diseñar un vehículo capaz de ir y volver al planeta rojo. 100 millones de personas pudieron presenciar en directo cómo la Mars Launcher lanzaba la primera sonda sobre la superficie del planeta. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;i&gt;         &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El vehículo Mars Collector tardó un día completo en recolectar los fragmentos de jarosita, hematites y otros sulfatos que desvelarían la huella del agua en la superficie marciana. Mientras el Mars Collector desempeñaba sus funciones, la Mars Launcher enviaba otra sonda, con el Mars Spoon en su interior, sobre el polo sur del planeta. La misión tuvo menos éxito que la anterior, puesto que la nueva sonda desapareció de las pantallas nada más tocar suelo marciano. No obstante, y tras completar su sexta órbita al planeta, la Mars Launcher recibió en su interior al Mars Collector con su cargamento de rocas y emprendió el viaje de vuelta a nuestro planeta dos días después.&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras ocho meses de viaje, la Mars Launcher dejó caer su preciado cargamento sobre el pacífico antes de desintegrarse completamente en nuestra atmósfera. Medio planeta aplaudió satisfecho el éxito del primer viaje de ida y vuelta a un planeta de nuestro sistema. Dos meses después, tras una rigurosa cuarentena en una cámara de vacío, los fragmentos de roca fueron llevados al laboratorio de la NASA en Pasadena, en medio de un gran espectáculo mediático. Una semana más tarde, una filtración a la CNN reveló que el laboratorio estaba en cuarentena. Nadie había sido autorizado a entrar ni salir desde 48 horas antes, y los familiares de los trabajadores del centro aseguraban  que no tenían noticias de sus parientes desde hacía 72 horas.&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La prensa especulaba con una posible infección, no detectada durante la cuarentena, que habría obligado a sellar el moderno laboratorio. Algunos testigos afirmaban haber visto entrar varios vehículos del Centro Nacional de Control de Epidemias. La Guardia Nacional custodiaba el recinto y había establecido un perímetro de seguridad de cinco kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dos días después, la comunidad internacional contemplaba asombrada cómo una sustancia de aspecto pegajoso y color ocre ocupaba el lugar donde horas antes se encontraba el edificio principal del laboratorio, de varios cientos de metros de largo y cinco pisos de altura. Todo había transcurrido durante la noche, y el fenómeno fue filmado por un helicóptero de la ABC News a la mañana siguiente. Las autoridades norteamericanas tuvieron que reconocer, en rueda de prensa, que "algún tipo desconocido de sustancia se había expandido de forma incontrolada desde uno de los cuartos estancos, haciendo estallar paredes y techos, y no habían conseguido eliminarla ni frenar su crecimiento en ninguno de los intentos que se habían realizado."&lt;/p&gt;           &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El Director del Centro Nacional de Control de Epidemias, Ralf Chainman, explicó que la guardia nacional había intentado reducir el extraño liquen de varias maneras, pero la única conclusión que habían sacado era que crecía al tomar contacto con el agua, lo cual había sucedido de forma masiva al reventar las cañerías de conducción del laboratorio.&lt;br /&gt;"Estamos trabajando para aislar la sustancia, que tiene un PH extremadamente ácido, lo que impide cualquier contacto físico con ella" - afirmó.&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se levantaron voces en el mundo entero abogando por la destrucción inmediata del extraño cuerpo, cuya expansión continuaba ante la alarma general, a pesar de haber evacuado un radio de diez kilómetros a la redonda, haber cortado y vaciado por absorción canalizaciones de agua y rociado la superficie con un polvo hidrófilo que había quemado toda la vegetación en el radio indicado. Algunos científicos proponían el lanzamiento de bombas de vacío sobre el ente, otros su destrucción mediante explosiones, pero la NASA afirmaba que ambas cosas se habían intentado ya sin éxito, cuando el engendro tenía menores proporciones. Ante el horror de medio mundo, en menos de dos semanas la mancha había crecido hasta ocupar la mitad del estado de California y su límite se acercaba peligrosamente a la costa del océano pacífico.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Esta es la última noticia que tuvimos del "chicle marciano", como se le llamaba aquí en Huelva. De eso hace dos semanas, y todo lo que sabemos es que las comunicaciones con el continente americano están interrumpidas y los satélites del resto de las naciones únicamente muestran una mancha informe que ocupa toda la extensión del continente americano. &lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por televisión nos muestran imágenes enviadas por el satélite en las que se puede observar que las aguas del Pacífico se han tornado de color negro desde la costa americana hasta las islas Marshall, mientras archipiélagos como las islas Hawaii, Fiji o Nueva Zelanda están cubiertas por una capa de varios kilómetros de esa sustancia ocre. Los habitantes de Australia huyen despavoridos hacia el continente asiático en cualquier medio de transporte que puedan conseguir y Japón se dispone resignada a una evacuación que se antoja en todo punto imposible. En el atlántico, al que la sustancia llegó una semana más tarde, la mancha negra se encontraba esta mañana a unos cientos de millas de las Azores.&lt;/p&gt;          &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi madre y yo hemos decidido no marcharnos del pueblo. Nosotros ya sabemos cómo se las gasta el Río Tinto, que discurre a pocos metros de nuestra casa. Todo el mundo dice que en Marte el agua era como la del Tinto, y aquí la vida nace de espaldas a sus aguas ácidas y corrosivas. Además, a dónde vamos a ir. Si la mancha sigue creciendo ocupará todo el planeta antes de un mes...&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Madre pasa el día entero en la iglesia, rezando por los millones de desgraciados que han muerto en el último mes, aunque el cura se marchó ayer dejando el templo vacío y no hemos vuelto a verle. &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ahora en el pueblo sólo quedamos seis familias. Y la Sole, esa que decían que iba para modelo en París, se dedica a cepillarse a todo bicho con pantalones que encuentra, así que ahora está tumbada en mi cama - quién me lo iba a decir a mí - fumándose un winston muy despacio, como las actrices de las películas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No creo que pasemos de esta noche, así que dejaré este escrito en la caja de caudales que dejó abierta padre antes de marcharse a Alemania. He pensado que, como la caja es de plomo, quizás el papel sobreviva y alguien pueda encontrarlo alguna vez.”&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;         &lt;div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 0.75pt; padding: 0cm 0cm 1pt;"&gt;    &lt;/div&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;(*) Las laminillas fortnóxicas deben su nombre al paraje subterráneo donde fueron halladas, en el cual una inscripción en su lengua hacía referencia al nombre del lugar. Los alumnos que deseen subir sus calificaciones pueden ampliar la disertación con un comentario sobre las diferentes teorías suscitadas acerca de sus inscripciones grabadas, las similitudes y las diferencias entre ambos hallazgos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;         &lt;div style="border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium medium 0.75pt; padding: 0cm 0cm 1pt;"&gt;    &lt;/div&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="border: medium none ; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-8070651267618826877?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/8070651267618826877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/08/la-lamina-riotinto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8070651267618826877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/8070651267618826877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/08/la-lamina-riotinto.html' title='La lámina Riotinto'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-3916078223265284134</id><published>2005-08-29T03:33:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T02:04:09.997-07:00</updated><title type='text'>Saludos a la gente del siglo XXI</title><content type='html'>Para cuando yo nazca, ninguno de vosotros vivirá ya. Sin embargo, me siento en parte obligado a  vosotros.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quisiera poder ayudaros en los principales retos que afrontaréis (o afrontásteis, depende del punto de vista) en los años próximos.&lt;br /&gt;Quisiera, pero no debo. Quisiera daros las pistas para resolver lo del cambio climático, las guerras, las diferencias sociales, quisiera daros ya mismo las claves para la convivencia y para un sistema social equitativo.&lt;br /&gt;Pero no puedo. Si lo hiciera, cambiaría el curso de la Historia. Ese curso que nos ha llevado hasta aquí, con sus aciertos y sus errores. Soy consciente de las muertes y el sufrimiento que costará llegar hasta este punto: ni más de lo que costaron otros tiempos, ni menos de lo que es soportable imaginar.&lt;br /&gt;Pero el proceso de aprendizaje es así, está basado en los errores y las lecciones que se extraen de ellos. Ni puedo ni debo escatimaros esas lecciones y las conclusiones a las que podréis - y podemos ahora - llegar a partir de ellos.&lt;br /&gt;Sólo puedo, por lo tanto, dejar testimonio de una cosa: Sobreviviremos (sobrervivimos) a todo ello. El mero hecho de que esté escribiendo para vosotros ya lo indica.&lt;br /&gt;A poco que reflexionéis, podréis imaginar que tampoco os puedo revelar ni el lugar ni la época exactos desde los que escribo, pero creo que sí os podré decir que vivo en La Tierra y que falta aún mucho tiempo para mi nacimiento - si es que estáis leyendo esto en la época en que se publicó (lo publicaré) originalmente.&lt;br /&gt;Hoy por hoy es posible enviar una huella electrónica a través del tiempo. Hacia el futuro o hacia el pasado. No voy a explicaros el principio de funcionamiento de esto. A su debido tiempo lo descubriréis, podéis estar seguros.&lt;br /&gt;Por hoy, sólo quiero deciros una cosa: "Ánimo. Vais a conseguirlo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P4B10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-3916078223265284134?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/3916078223265284134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/08/saludos-la-gente-del-siglo-xxi.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3916078223265284134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3916078223265284134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/08/saludos-la-gente-del-siglo-xxi.html' title='Saludos a la gente del siglo XXI'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7736585782886024671.post-3344742093533868094</id><published>2005-02-10T07:07:00.000-08:00</published><updated>2010-08-27T02:04:10.005-07:00</updated><title type='text'>De Laura</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El Beso &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Laura, una grandísima amiga, nos envía este precioso post:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Esta es la historia de un beso... el beso con más amor jamás dado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hubo una vez un beso, que sabía cual era su destino, pero no podía ser entregado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un beso errante, un beso que buscaba su lugar. Lo encontró. Encontró los labios donde posarse  pero era rechazado, aquellos labios no querian ser besados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Y el beso esperó, paciente, hasta que llegó la noche y con ella el mundo de los sueños. Cuando todo era silencio, cuando sólo la luna y las estrellas le observaban, el beso se posó en ellos suavemente y allí se quedó para siempre, en esos labios tan especiales que nunca sabrán que recibieron el beso con más amor jamás dado."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Merecía la pena, ¿verdad?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7736585782886024671-3344742093533868094?l=cronicasfuturo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/feeds/3344742093533868094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/02/de-laura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3344742093533868094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7736585782886024671/posts/default/3344742093533868094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasfuturo.blogspot.com/2005/02/de-laura.html' title='De Laura'/><author><name>DonSaulo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03937627901358690937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_P8LI8thHAc4/S5ZHxPwImaI/AAAAAAAAACM/sUFgr6Mhyoo/S220/DonSaulo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
